OFTALMOLOGIA INFANTIL
 

 EL CUIDADO OFTALMOLÓGICO EN LOS NIÑOS

La agudeza visual se desarrolla desde el nacimiento hasta los siete u ocho años de edad, por lo tanto, el diagnóstico oportuno a cargo del médico especialista definirá el futuro visual de ese niño.

El cuidado oftalmológico de los niños es importante porque los primeros años de la vida son fundamentales para el desarrollo de la visión. En este período, el sistema visual es inmaduro y está en constante proceso de crecimiento y maduración.

Desde los primeros meses de vida, las visitas al especialista tienen como objetivo prevenir el estrabismo. Luego, durante la infancia, pueden aparecer los primeros defectos refractivos o miopía (mala visión de lejos con una correcta vista de cerca), hipermetropía (problemas de visión a distancias cortas) y astigmatismo (se ven imágenes poco nítidas tanto de lejos como de cerca), causantes de una mala visión que puede dificultar el rendimiento académico del niño.

Se estima que entre el 15% y el 30% del fracaso escolar se puede atribuir a problemas de visión. La mala caligrafía, las faltas de ortografía o la dificultad para leer pueden ser consecuencia de problemas de enfoque o de percepción, muy difíciles de detectar sin ayuda médica.

Por otro lado, entre el 2% y 5% de la población padece la falta de desarrollo de la visión de un ojo, lo que se denomina ambliopía. Ésta es la principal causa de ceguera y suele pasar desapercibida por los padres porque el niño no manifiesta síntomas. Si bien la mayoría de estos niños son diagnosticados recién en la edad escolar (demasiado tarde para un tratamiento exitoso), la ambliopía puede ser diagnosticada por el médico en exploraciones rutinarias de la visión.

A su vez, hay niños que han nacido con su visión normal, pero factores accidentales como agresiones por agentes físicos, mecánicos, químicos o infecciosos pueden ocasionar la disminución o pérdida permanente de la visión. Por ello, el médico debe evaluar el comportamiento visual normal del niño que se modifica de acuerdo a edad.


CONTROLES PARA LA ETAPA PRE-ESCOLAR (de 3 a los 6 años)


Es importante reconocer en esta etapa las alteraciones visuales, ya que de ellas depende en gran medida el aprendizaje que va a realizar el niño a posteriori. No es raro el hallazgo de niños repitentes o con trastornos en el aprendizaje o rechazo al mismo cuya base es un déficit visual no detectado a tiempo y que a veces con la sola corrección de la visión mejora notablemente su condición en la escuela.

Además, a esta edad la colaboración del niño para el examen es amplia, por lo que, junto a un lenguaje más desarrollado, las posibilidades de un diagnóstico precoz son mucho mejores.

De esta manera, en este período es posible evaluar:

- Alteraciones externas del ojo.

- Agudeza visual de cada ojo

- Alineamiento de los ojos.

- Afecciones congénita.

- Epicanto: puede simular un estrabismo pero la mayoría de las veces desaparece con el desarrollo del macizo facial (puente de la nariz).

- Estrabismos.

- Dacriocistitis: obstrucción de las vías lagrimales, acompañada de conjuntivitis o dacriocistitis (infecciones del saco lagrimal) recurrentes.


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