Sanatorio Allende
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ALCOHOLISMO EN LA TERCERA EDAD

Por Dr. Adolfo Moyano Crespo
Servicio de Geriatría
ABUSO Y DEPENDENCIA DEL ALCOHOL

Actualización Clínica sobre alcoholismo en la población de edad avanzada: Los trastornos de consumo de alcohol y problemas relacionados continúan constituyendo un importante tema de salud pública para la población de edad avanzada, ya que producen numerosas afecciones psiquiátricas (es decir, trastornos inducidos por sustancias, como intoxicación o ansiedad, así como de orden psicológico, delirium y demencias), incapacidad, física y social (es decir, problemas en el grupo de apoyo social primario, laborales, financieros o legales), las cuales pueden afectar el acceso a la atención de la salud. La característica esencial del abuso de sustancias consiste en un régimen inadaptado de consumo de las mismas y del alcohol manifestado por consecuencias adveras importantes y recidivantes relacionadas con el consumo reiterado de estos. La característica esencial de la dependencia del alcohol consiste en un conglomerado de síntomas cognitivos, del comportamiento y fisiológicos el cual indica que la persona afectada continúa el consumo a pesar de los problemas ocasionados.

A menudo los equipos de salud no encuentran fácil el reconocimiento de estos trastornos. El presente artículo reseña la epidemiología, dificultades diagnósticas, evaluación y abordajes terapéuticos de dichas afecciones, en el adulto mayor.


DIAGNOSTICO

El diagnostico del alcoholismo y las complicaciones relacionadas probablemente adquieran una importancia creciente, dado que este grupo etário es el segmento poblacional que aumenta con mayor celeridad en los países avanzados, el cual se presupone alcanzaría 20 % del total en el año 2030. La prevalencia del abuso y dependencia del alcohol en mayores de 65 años varia entre 1 y el 3 % de la población general, entre el 5 y el 10 % de los pacientes de atención primaria, entre el 7 y 22 % de los pacientes internados y del 10 al 15 % de las consultas de adultos mayores en servicios de emergencias.

Datos más recientes señalan que la prevalencia de consumo moderado de alcohol (< 1 bebida por día) en hombres mayor de 65 años era del 37,6 %.

La prevanlencia de consumo más intenso en el mismo grupo de hombres alcanza el 10,1 % . En las mujeres de esa edad, la prevalencia de consumo moderado era del 32,3 % en tanto que la de consumo de mayor intensidad era del 2,2 %.

Las cifras internacionales debidas a problemas relacionados con el alcohol en adultos mayores son similares a las causadas por infarto de miocardio. Aunque la mayoría de los alcohólicos mayores comenzó a beber en la juventud, hasta el 30 % de ellos no manifiesta un trastorno de este tipo hasta la edad avanzada. Estos bebedores de comienzo tardío tienden a presentar menor número de familiares afectados por problemas relacionados con el alcohol, menor grado de trastornos psicopatológicos y un nivel socioeconómico superior que los que comenzaron a beber en etapas más tempranas de la vida. También representan una proporción mayor de mujeres alcohólicas.

Con frecuencia los afectados por alcoholismo de inicio tardío, comienzan a beber en respuesta aun hecho o pérdida traumáticos como el divorcio, fallecimiento del cónyuge, enfermedad grave o jubilación. En tanto que los grupos de inicio temprano y tardío parecen responder en forma similar al tratamiento, los últimos tienden a suspender la bebida más a menudo que los primeros.

Es importante reconocer el alcoholismo, dado que causa, agrava o complica el tratamiento de una amplia serie de patologías médicas. Ciertos problemas inexplicables deberían ayudar a presumirlo, incluidas las caídas, episodios de confusión y deficiencias en el cuidado propio de la persona. Las presentaciones incluyen un paciente que presenta una respuesta deficiente al tratamiento adecuado de la hipertensión arterial y diabetes, o con antecedentes de oscilaciones del estado de ánimo, conflictos familiares, trastornos de la memoria e insomnio crónico, o bien puede ser un anciano que padece desnutrición e incontinencia esfinteriana y que vive en medio de la suciedad e indigentemente. Además, los efectos del alcohol sobre la función hepática puede complicar el metabolismo de los fármacos recibidos, pudiendo incrementarse los niveles plasmáticos en caso de insuficiencia hepática o disminuirse por inducción enzimática.

Son frecuentes los trastornos del estado de ánimo, cognitivos y de ansiedad, en tanto que en el 30 % de los suicidas de edad avanzada se hallan problemas relacionados con el consumo de alcohol. El etanol presenta tolerancia metabólica y funcional, por lo cual se aumenta la dosis para obtener los mismos efectos. La abstinencia es la prueba más contundente de la dependencia alcohólica, empieza tras unas horas después de la interrupción o la reducción del consumo alcohólico intenso y prolongado. Se aparece progresivamente un temblor grosero de frecuencia rápida que empeora con la actividad motora o el stress. Otros signos frecuentes son la sudoración, taquicardia, hipertensión arterial, irritabilidad, náuseas, cefalea e insomnio. El delirium tremens se manifiesta en algunos con fenómenos alucinatorios vívidos (insectos o animales pequeños), terror y agitación intensa, es frecuente la fiebre y convulsiones siendo una urgencia médica que precisa derivación y tratamiento urgente. Son frecuentes los problemas secundarios como la desnutrición, la cirrosis hepática, mío cardiopatías, gastritis atrófica y las poli neuropatías periféricas.

TRATAMIENTO

Cuando se establece un diagnóstico de abuso o dependencia de alcohol, el tratamiento apropiado consisten en la desintoxicación seguida de rehabilitación. En caso de un síndrome de abstinencia agudo puede ser necesaria la internación. Las Benzodiazepinas constituyen el tratamiento estándar de este síndrome complejos vitamínicos B tiamina Ac. Fólico, neurolépticos como el (Haloperidol 5 mg o Levomepromacina 25 mg), a veces es preciso la contención mecánica, también son útiles los antidepresivos triciclicos y los bloqueadores de los receptores de la Serotonina, siempre evaluando clínicamente a cada paciente en forma individual. Es importante en el abordaje del paciente alcohólico tener en cuenta los aspectos sociales y familiares y los problemas mentales que a menudo coexisten con su dependencia, también hacer hincapié en la motivación y responsabilización del propio paciente en los tratamiento y sobre todo en el aprendizaje de una nueva vida y adaptación sin alcohol. Se complementará con terapias familiares y fomento de soportes como los sociales y la laborterapia. También son útiles los centros de autoayuda como Asociación de Alcohólicos Anónimos.

El equipo de salud vinculado a los Adultos Mayores tanto en su entorno directo como indirecto, debe saber reconocer el alcoholismo en los pacientes añosos, que muchas veces lo mantienen oculto simulando otras patologías, y negando su dependencia. También debe reconocer una intoxicación aguda de una crónica, derivar a los especialistas, descartar otras patologías orgánica o cómorbilidades asociadas al alcoholismo. La contención de estos pacientes es multidisciplinaria interviniendo desde todos los ámbitos que rodean al adulto mayor.


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