CONSEJOS DE SALUD

¿Cómo saber cuándo el sudor se convierte en una enfermedad?

La hiperhidrosis es una patología que se presenta tanto en hombres como en mujeres, poniéndose de manifiesto durante la pubertad y disminuyendo su frecuencia a partir de los 50 años.

El cuerpo posee entre 2.6 y 3 millones de glándulas sudoríparas, las cuales generan un líquido similar al agua llamado sudor. Estas glándulas pueden dividirse de acuerdo a su ubicación y función en apocrinas y ecrinas. Las primeras, situadas mayormente en la zona axilar, se activan durante la pubertad y secretan sudor cuando sentimos emociones fuertes, estrés, dolor o practicamos ejercicio. Por su parte, las segundas están presentes en toda la superficie de la piel y producen una solución salina diluida compuesta por un 99 % de agua, lo cual resulta clave a la hora de mantener nuestra temperatura corporal.

El sistema nervioso autónomo, el cual forma parte del sistema nervioso que controla las acciones involuntarias, se encarga del mecanismo de la transpiración o sudoración. Transpirar es lo que le permite al organismo liberar calor pero, en algunas ocasiones, el sudor se convierte en un condicionante, dejando de ser algo normal para transformarse en una patología que causa molestia. 

La hiperhidrosis se caracteriza por la sudoración excesiva de distintas partes corporales, sin necesidad de altas temperaturas o de la realización de actividad física. Las zonas principalmente afectadas son axilas, palmas de las manos y plantas de pies, mientras que se presenta con menor frecuencia en la cara y espalda.


Si bien esta patología se trata de un problema físico que no representa un cuadro de gravedad, genera ciertas limitaciones en la vida social, anímica y laboral de quienes la padecen. Un claro ejemplo de ello es la dificultad para poder escribir o encontrar condicionantes en cuanto a la vestimenta. 

Pese a que las causas de esta desregulación de las glándulas sudoríparas pueden ser idiopáticas, es decir, no depender de un origen claro, se sabe que la sudoración se encuentra en íntima relación con situaciones de stress que disparan la estimulación de dichas glándulas y, por consiguiente, de la sudoración en exceso. Además, está comprobado que en el 40 por ciento de los casos existe uno o más familiares con la patología. De acuerdo a cuál sea el motivo que la ocasione, la hiperhidrosis puede clasificarse en primaria o secundaria. 

La hiperhidrosis primaria, causada por desórdenes del sistema nervioso autónomo, suele afectar áreas con alta concentración de glándulas sudoríparas, tales como palmas de las manos, plantas de los pies y axilas. De acuerdo a nuestra casuística y a estudios realizados por diversos centros de cirugía plástica privados de Argentina, el 51 por ciento de los pacientes que sufren hiperhidrosis es axilar, ya sea únicamente en esa zona o en combinación con otra área; el 25 por ciento la padece en manos únicamente o en combinación con otro tipo; y el 1 por ciento sufre de hiperhidrosis palmar.

En cambio, la hiperhidrosis secundaria surge como producto de una condición médica secundaria, como por ejemplo embarazo, menopausia, infecciones, fiebre, calor excesivo, o de otras patológicas como hipertiroidismo, agentes hipoglucemiantes o ciertos medicamentos, entre otros.


¿Cómo se diagnostica? 
En primer lugar, debe realizarse un examen físico exhaustivo orientado a confirmar el patrón de distribución del exceso de sudor. Una de las pruebas más simples utilizadas para ello es la técnica del yodo-almidón, la cual evalúa el volumen estimado de producción de sudor y las zonas hiperhidróticas. Asimismo, la gravimetría resulta una técnica de utilidad en pacientes cuyo diagnóstico de hiperhidrosis es incierto. Se utilizan filtros de papel, los cuales son pesados antes y después del contacto con la zona afectada durante un período de tiempo determinado.

Una patología que tiene solución
De acuerdo al grado de sudoración y a la zona afectada, actualmente se disponen de diversos tratamientos médicos y quirúrgicos. En caso de hiperhidrosis leve o moderada, resultan efectivo los tratamientos tópicos, tales como cremas, aerosoles o lociones. A esto pueden sumarse medicamentos orales, como anticolinérgicos o ansiolíticos que disminuyen la sudoración, pero que pueden provocar ciertos efectos secundarios molestos, como visión borrosa, por ejemplo.

Una opción mínimamente invasiva para casos severos de hiperhidrosis es la toxina botulínica, la cual disminuye la sudoración en forma temporal, aproximadamente entre 4 y 6 meses, al inhibir la producción de acetilcolina, la cual estimula la glándula sudorípara. 

El tratamiento consiste en inyectar pequeñas cantidades del producto en las zonas afectadas, utilizándose comúnmente en palmas de manos, plantas de pies y axila. Es un tratamiento efectivo, poco doloroso, sin preparación previa, que no demanda cuidados mínimos posteriores y no genera sudoración excesiva en otras partes del cuerpo. 

Si la sudoración es sólo axilar puede realizarse una cirugía local en la zona, procedimiento que consiste en la resección de las glándulas sudoríparas de esta región. Al no requerir de anestesia general y al efectuarse de forma ambulatoria, el proceso postoperatorio no es doloroso y posibilita una reinserción laboral rápida. En el caso de que la sudoración se presente en varias zonas del cuerpo, por ejemplo, axilas y manos, es posible realizar la simpatectomía torácica endoscópica, la cual requiere de anestesia general, un día o dos de internación promedio, y como posible efecto secundario la posibilidad de sudoración compensatoria, la cual resulta bien tolerada por la mayoría de los pacientes. 


Desde hace 30 años, Sanatorio Allende realiza cirugías de hiperhidrosis axilar, aproximadamente 10 procedimientos mensuales, a lo que se sumó desde el advenimiento de la cirugía videolaparoscópica la simpatectomía torácica endoscópica. El segundo lugar en los tratamientos lo ocupa la toxina botulínica, realizada desde hace alrededor de 15 años y con un promedio de 8 casos por mes. 

Luego de realizar una consulta médica adecuada será posible optar por el mejor tratamiento para solucionar el problema de la hiperhidrosis, posibilitando al paciente una mejor calidad de vida.

#ConsejoDeSalud: si presentas sudoración prolongada, excesiva e inexplicable; pies y manos húmedos y fríos; palpitaciones; y tus actividades cotidianas se ven afectadas, realizá una consulta al médico.

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