CONSEJOS DE SALUD

Hipocondría: cuando todo está en tu mente

¿Alguna vez tuviste la sensación de que tus síntomas eran más graves de que lo realmente estaba sucediendo en tu cuerpo? ¿Cómo saber cuándo este pensamiento se convierte en un trastorno?

Todos en algún momento hemos experimentado preocupación por nuestra salud a partir de ciertos síntomas o manifestaciones, sobre todo si hemos tenido una afección previa o algún familiar ha transitado un estado de salud delicado. Pero existen pacientes que recorren distintos consultorios médicos pensando que tienen una enfermedad que amenaza su vida. Esta actitud temerosa puede derivar en un trastorno cuando se transforma en un punto de atención continua y en una preocupación recurrente que afecta la vida cotidiana. En estos casos, el paciente cree de forma injustificada que padece “algo” pero no sabe qué, interpretando de manera negativa toda y cualquier señal de su cuerpo.

La hipocondría se caracteriza por el miedo excesivo a padecer o por la convicción de tener una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de síntomas menores.

Se considera un “trastorno de ansiedad hacia la enfermedad” que posee características crónicas debido a la preocupación constante sobre la existencia de una patología difícil de revertir. Como resultado, se ge-nera en el individuo angustia, limitaciones en la vida cotidiana, deterioro de las relaciones sociales y obs-táculos en el desempeño laboral.

La ansiedad y la angustia que ocasiona esta actitud es generada, en realidad, por el miedo a que eso que se experimenta a nivel físico sea realmente un síntoma, más que miedo a los síntomas en sí mismos. 

Si bien, generalmente, existe un síntoma físico, éste tiene un origen psicológico y se atribuye a una enfermedad temida pero no existente. Esta actitud se ve agravada cuando, a este escenario, se suman otros cuadros psiquiátricos, tales como trastornos depresivos o ansiosos.

Quien convive con esta afección se sitúa bajo el rol de enfermo, se somete de forma continua a autoanálisis, es capaz de describir con gran exactitud su cuadro clínico, cambia de profesionales frecuentemente ya que se siente incomprendido y con la convicción de que no ha realizado su consulta con el profesional correcto, intenta encontrar nuevos síntomas o señales de su supuesta enfermedad, y habla e investiga todo el tiempo sobre temas referentes a la salud. En relación a este último punto, la gran disponibilidad de información en Internet resulta generalmente contraindicada.


En cuanto al tratamiento, una vez confirmado el diagnóstico de hipocondría, se persigue
un objetivo principal: superar el miedo o la angustia que genera su preocupación. La terapia que generalmente se considera es la cognitivo-conductual, la cual puede incluir técnicas de respiración, de reconstrucción cognitiva para trabajar la reinterpretación de emociones internas, de enfrentamiento o exposición a las emociones, entre otras. Asimismo, en algunos pacientes es recomendable iniciar un tratamiento farmacológico que colabore en la reducción de los síntomas, tales como ansiolíticos o antidepresivos.

Desde Sanatorio Allende estimulamos al paciente para que se convierta en un participante activo de su terapia e incentivamos el apoyo y acompañamiento de la familia como parte clave de la misma.

¿Hipocondría o somatización? 


Los trastornos por somatización se caracterizan por una queja reiterada sobre el mismo síntoma en distintas ocasiones, pero el paciente presenta pocos signos posibles de definir con claridad su enfermedad, lo cual sí ocurre en quien tiene un trastorno hipocondríaco. En ambos casos se trata de afecciones crónicas, pero la somatización tiene una base depresiva o ansiosa no reconocida, en la que se transforman las preocupaciones o los problemas emocionales en manifestaciones físicas. 

Quien lo experimenta sufre uno o más síntomas que no encuentran explicación en una enfermedad médica a nivel orgánico. En estos casos, las molestias advertidas tienen una causa psicológica: nuestras emociones influyen en nuestro cuerpo al igual que este influye en nuestras emociones. Así, los dolores o afecciones se presentan en el cuerpo de forma rotativa: dolor de espalda, mareos, vértigos, dificultad para respirar, palpitaciones, taquicardia, dolores articulares, dolor de pecho, náuseas, entre tanto otros. 

El paciente que somatiza centra su atención en el síntoma en sí mismo, pero no tiene miedo o preocupación excesiva por desarrollar una enfermedad, intranquilidad continua que sí presenta el hipocondríaco.

#ConsejoDeSalud: no hablar de enfermedades permanentemente, no buscar en Internet diagnósticos o síntomas, pensar en explicaciones menos extremistas ante la presencia de una manifestación física y acudir al médico para confirmar o no la existencia de una enfermedad.

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