CONSEJOS DE SALUD

Ligamento Cruzado Anterior: ¿es necesario opererarse?

Una de las consultas más frecuentes en Medicina del Deporte es la de aquel paciente con diagnóstico de ruptura de Ligamento Cruzado Anterior por Resonancia Magnética.

El Ligamento Cruzado Anterior (LCA) es uno de los cuatro ligamentos más importantes de la rodilla, el cual está formado por dos “bandas” principales: una más gruesa, que representa el 70% del LCA, y cuya función es otorgar estabilidad anterior a la articulación de la rodilla; y otra más delgada, pero no menos importante, que brinda estabilidad a la rodilla durante las maniobras de rotación axial (pivot). 

 Es uno de los ligamentos que más se lesiona durante los deportes de “pivot” y el que mayor demanda quirúrgica posee.

La mayoría de los pacientes con problemas de rodilla hacen su consulta al médico Traumatólogo con la resonancia ya realizada e informada. Sin embargo, es importante saber que no es necesario dicho estudio para arribar al diagnóstico de certeza de lesión del LCA. El Test de Lachman es, entre otros, un examen clínico a través del cual el paciente es colocado en la camilla del consultorio “boca arriba” y con la rodilla en flexión de 25º, lo cual permite medir el desplazamiento anterior de la tibia sobre el fémur. 

 Esta maniobra otorga un 95 % de especificidad diagnóstica en rupturas del LCA, transformando a la resonancia en un método de diagnóstico específico pero innecesario y, en numerosas ocasiones, redundante en el diagnóstico de lesión aislada del LCA.


Intervención quirúrgica: ¿sí o no? 
Una vez producida la lesión completa del LCA resulta improbable que el mismo se recupere por sí solo. Por esta razón, la reconstrucción del LCA está indicada en pacientes con diagnóstico de ruptura completa del LCA que:
  • Realizan o realizarán deportes de “pivot”, es decir, deportes que implican maniobras de rotación axial de la rodilla, sin importar si son o no profesionales. 
  • Presentan episodios de inestabilidad para actividades normales de su vida diaria.
Por ejemplo, un paciente que practica natación y rompió su LCA hace una semana tiene una posibilidad superior al 50%, según la evidencia científica, de no necesitar una cirugía reconstructiva de rodilla debido a que no realiza una actividad deportiva de pivot. Sin embargo, esto no quiere decir que más adelante no la necesite. En el otro extremo, es posible ubicar a un paciente que hace ciclismo amateur con ruptura de su LCA hace un año y que hoy presenta síntomas de inestabilidad para bajar de su automóvil. En este caso, seguramente requerirá una reconstrucción ligamentaria. 

 En la mayoría de los casos, los síntomas de inestabilidad y dolor comienzan aproximadamente a los seis meses de la lesión. La mayoría de los pacientes que reciben reconstrucción del LCA son menores de 40 años, es decir, habitualmente se trata de deportistas jóvenes. Sin embargo, si una mujer de 60 años con buen estado general de salud lesionó accidentalmente su LCA hace cinco años y consulta con síntomas de inestabilidad para tareas de la vida diaria, tal vez una opción terapéutica sea la cirugía reconstructiva. En general, la indicación quirúrgica siempre depende del paciente, de su expectativa deportiva, de la evolución de sus síntomas, del control de las imágenes, de lesiones asociadas, entre otros puntos.

¿Cuál es el momento ideal para realizar esta cirugía? 
Existe evidencia científica de que un 50% de los pacientes que realizan esta pregunta no requerirán cirugía ni tendrán complicaciones a 10 años de seguimiento, por ende, podrán mantener una vida sin limitaciones. Tomada la decisión quirúrgica, el momento ideal para llevarla a cabo dependerá de cada paciente en particular. Existen pacientes que ingresan por el Servicio de Guardia con lesión aguda del LCA (antes de las 3 semanas), algunos de los cuales suelen desarrollar una respuesta inflamatoria severa con gran dificultad para movilizar su rodilla. En estos casos, es preferible demorar la cirugía, recuperar el rango de movimiento de la misma y posteriormente llevar a cabo el procedimiento. En el otro extremo, se ubican los pacientes que realizan la consulta con una ruptura del LCA de meses o años de evolución, frente a la cual el cirujano puede realizar el procedimiento inmediatamente y con pocas posibilidades de complicaciones.

Técnicamente, el LCA lesionado es reemplazado por tejidos tendinosos autólogos, es decir del mismo paciente, o por tejidos de banco si las condiciones lo requieren. Mediante la combinación simultánea de instrumentos de visualización de alta tecnología y un fluido que ingresa dentro de la rodilla, el profesional aborda la misma mediante incisiones mínimas. El procedimiento quirúrgico completo se realiza a través de una pantalla de TV en la cual se proyecta la imagen obtenida desde el interior de la articulación. El cirujano reemplazará el ligamento dañado por un tejido tendinoso, el cual será fijado en sus correspondientes sitios anatómicos con implantes de su elección.

 Sanatorio Allende realiza más de 700 reconstrucciones ligamentarias anuales, cifra que aumenta año tras año.

En los últimos 25 años, el Servicio de Traumatología ha avanzado de forma significativa en cuanto al manejo de esta patología. La tecnología, la formación de los profesionales y las nuevas técnicas de reconstrucción ligamentaria han permitido lograr buenos resultados a diez años y reincorporar nuevamente al paciente a su nivel deportivo.

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