CONSEJOS DE SALUD

Monóxido de carbono: un peligro invisible

Siendo la consulta más frecuente en esta época del año, desde Sanatorio Allende te contamos las causas, los síntomas y todo lo que tenés que hacer para prevenir la intoxicación por monóxido de carbono

Con la llegada del invierno y las bajas temperaturas, es muy común el uso de diferentes métodos y artefactos que ayudan a calefaccionar los hogares. Sin embargo, y por el uso indebido o mal funcionamiento de los equipos, se pueden producir diferentes accidentes. Uno de ellos es la intoxicación por inhalación de monóxido de carbono. 

Este gas es tóxico, no tiene olor, no se ve y no irrita. Es imperceptible a nuestros sentidos. Pero no por ello, menos letal.
 


El monóxido de carbono se origina por la combustión incompleta del carbono en diferentes materiales como leña, gas, carbón de leña, entre otros. Esta reacción química se produce al mezclarse el combustible con otras sustancias, generalmente el oxígeno del aire, generando así este gas tóxico. De esta manera, cuando hay una gran concentración de monóxido en el ambiente, el organismo reemplaza el oxígeno en el torrente sanguíneo por este gas, produciendo así diferentes daños. En algunos casos puede llegar a provocar la muerte de la persona. 

El síntoma más frecuente es el dolor de cabeza, aunque pueden manifestarse mareos, falta de aire, vómitos, decaimiento, palpitaciones, desmayo, convulsiones y estado de coma. Es por ello que, resulta tan común confundir esta intoxicación con otras afecciones como enfermedades respiratorias, estado gripal, traumatismo de cráneo, patologías neurológicas e intoxicación alimenticias, entre otras.
 


Si bien cualquier persona se puede intoxicar gravemente con monóxido de carbono, los niños, los ancianos y las mujeres embarazadas constituyen un factor de riesgo a esta exposición. Esto se debe a que, en el caso de los niños, al jugar y ser activos, inhalan más veces que los adultos. En cuanto a los ancianos, el riesgo reside en que la mayoría de ellos presentan patologías previas que los hacen más susceptibles a producir daño orgánico. Y en las mujeres embarazadas, el peligro está en sus bebés debido a que absorben con mayor rapidez el monóxido de carbono.  

Conocer los síntomas y tener en cuenta algunos consejos básicos ayudan a prevenir accidentes relacionados a la inhalación de monóxido de carbono. Mantener los ambientes ventilados, apagar las estufas antes de dormir, si se encienden brasas o llamas apagarlas afuera de la casa, evitar calefaccionar los espacios con hornallas de cocina u horno y controlar anualmente las instalaciones con un gasista matriculado son algunas de las recomendaciones a tener en cuenta.  

También es importante verificar que la llama en artefactos de gas sea de color azul, en caso de ser amarillo es signo de combustión. 

Ante la presencia de alguna de los síntomas es importante abrir puertas y ventanas, retirarse del lugar de exposición y asistir a un centro médico más cercano para su atención y cuidados.
 

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