CONSEJOS DE SALUD

¿Por qué los niños se traban al hablar?

Desde Sanatorio Allende te contamos todo lo que necesitás saber sobre esta dificultad y te brindamos claves para ayudar a tu hijo a superar este problema.

Caminar y hablar son dos de las principales funciones que los niños aprenden durante la infancia, y en donde la familia cumple un rol importante en su desarrollo. Es así que, prestarles atención durante esta etapa es crucial para lograr un desenvolvimiento físico adecuado y evitar cualquier interrupción en el desarrollo del lenguaje, como puede ser la disfluencia o tartamudez.

Esta dificultad en la comunicación es común entre los primeros años de vida, debido a que el niño inicia un proceso de desarrollo lingüístico y cognitivo en el que internaliza el lenguaje y aprende a interactuar. Sin embargo, a medida que el infante crece puede padecer diferentes manifestaciones, afectando su capacidad de comunicación. 

La repetición de palabras, frases, sílabas, prolongaciones de sonidos, bloqueos y discursos desordenados y acelerados, sumado a un evidente esfuerzo físico al momento del habla son señales de alerta que corresponden al inicio de Tartamudez. 


Observar cómo se expresa y se desenvuelve el niño en su entorno y en determinadas situaciones, permitirá diagnosticar esta alteración a tiempo, y evitar que llegue a un nivel crítico. La disfluencia o tartamudez se diagnostica de forma clínica, siendo un proceso dinámico, flexible e interrelacionado con una técnica teurapéutica que permita conocer al paciente, su dificultad y el impacto en su vida. Es por ello que, la manera de percatarse de esta dificultad en el niño es a partir de la realización de entrevistas a los padres y de una serie de evaluaciones, como la del síntoma verbal, actitudes, pensamientos y sentimientos, factores ambientales e inclusive una evaluación del habla y el lenguaje.


Este trastorno en la comunicación de los niños tiene una predisposición genética y hereditaria. Sin embargo, en todos los casos los factores emocionales y sociales son desencadenantes y aumentativos de la dificultad.

Las alteraciones en el habla de los niños que presentan disfluencia o tartamudez son cíclicas, atravesando períodos de crisis y de fluidez. En algunos casos están presentes en forma severa; y en otros, pueden desaparecer por días, semanas o hasta meses.

Las causas de la Disfluencia o Tartamudez es neurobiológica. Por este motivo es sumamente importante la intervención a tiempo de un profesional en fonoaudiología. El interés sobre este trastorno permite generar conciencia y responsabilidad social ayudando a formar espacios de comunicación e intercambios fluídos entre las familias y los profesionales de la salud. 

Tratar a tiempo es la clave

En el 80 por ciento de los casos este trastorno se puede revertir si es tratado desde temprana edad, ya que durante este período el cerebro del niño madura y cada función ya se instaura para el resto de su vida. De lo contrario, no actuar terapéuticamente antes de los seis o siete años de edad, hace que esta alteración sea permanente y persista hasta la adultez, donde los tratamientos están orientados sólo a disminuir y controlar los signos, pero la disfluencia estará presente de por vida. 


A medida que la disfluencia evoluciona, se hace más frecuente y severa, generando reacciones en el propio niño y en el entorno, como burlas y risas. Esto aumenta los sentimientos de vergüenza, angustia, ansiedad, frustración o enojo, asociadas tanto a la disfluencia como a las situaciones del habla e incluso a sí mismo. Es decir, que todas estas reacciones pueden influir negativamente en el desarrollo y construcción de su autoestima. 

En algunos casos, las dificultades del habla pueden estar acompañadas por tensión muscular, especialmente en el cuello, boca y cara.  

La mejora en la calidad de vida de los niños es un trabajo en conjunto que incluye a los padres, a quienes el profesional les indicará ciertas pautas o guías para que los ayuden desde la casa. Mirarlo a los ojos cuando se trabe, no apurarlo, no terminar su frase cuando habla, disminuir la velocidad del discurso, utilizar oraciones cortas y simples, reducir el número de preguntas, hablar con voz suave, aumentar el tiempo de espera, tener una escucha activa y no hacer comentarios sobre la manera de hablar, son algunas de las técnicas que los profesionales de la salud recomiendan a los padres para que los niños superen esta dificultad. 

Sanatorio Allende pone a disposición de sus pacientes un servicio de calidad integrado por grupo de expertos, que ante las primeras señales de alerta, podrán realizar una intervención temprana y el tratamiento adecuado para que el niño supere esta alteración.

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