CONSEJOS DE SALUD

¿Qué pasa con los huesos y las articulaciones durante la menopausia?

Desgaste, inflamación, rigidez, dolor y pérdida de fuerza son algunos de los síntomas frecuentes y a los que debemos prestarle atención para prevenir a tiempo posibles enfermedades osteoarticulares.

La mujer posee una estructura ósea diferente a la del hombre, ya que su metabolismo óseo depende considerablemente de las hormonas sexuales femeninas. Alrededor de los 50 años, etapa en la que la menopausia se hace presente, las mujeres dejan de producir estrógenos, hormonas que actúan como estimulantes en la formación y mantenimiento de los huesos, además de cumplir un rol preventivo frente a las diferentes enfermedades articulares.

Al desaparecer las hormonas femeninas comienza una pérdida acelerada de masa ósea, y es en este momento, en el que existe un pico de aparición de malestares osteoarticulares, fundamentalmente de osteoporosis, artrosis y algunas formas de artritis. 

La más silenciosa y temida 


La osteoporosis es una afección en la que existe una pérdida de resistencia del hueso debido a la aparición de poros dentro del mismo, lo cual predispone las fracturas por traumatismos de baja energía, como una caída de la propia altura. El pico de masa ósea, es decir, el máximo de calcio que tendrá la mujer en sus huesos, se alcanza entre los 20 y 30 años, capital óseo con el que deberá vivir toda su vida. Por esta razón, la etapa de la adolescencia resulta clave. Los hábitos alimentarios incorporados y una dieta adecuada desde temprana edad, con un correcto consumo de lácteos y de sus derivados, sumado a la práctica de ejercicio regular, y al no consumo de tabaco y de alcohol, son componentes necesarios para garantizar el fortalecimiento de los huesos.

Tal como explicamos, la disminución de las hormonas femeninas durante la menopausia se acompaña de una caída paralela de la densidad ósea, sobre todo durante los primeros diez años de esta etapa. Es este el momento en el que deben realizarse estudios para determinar si existe osteoporosis y su grado de incidencia, e implementar las medidas necesarias para corregirla. El control más indicado para ello es la Densitometría Ósea, un estudio que no demora más de diez minutos, no provoca dolor y que aporta gran información sobre la salud de los huesos. Es importante remarcar que la osteoporosis no provoca síntomas hasta que se produce una fractura. De ahí la importancia de la densitometría para detectarla y tratarla a tiempo.

El desgaste articular: uno de los problemas más frecuentes
La artrosis es una enfermedad degenerativa del cartílago articular y del hueso que se ubica por debajo de éste. Dicho cartílago se desgasta, fragmenta y destruye llegando, en última instancia, a desaparecer. La artrosis se manifiesta principalmente con dolor, deformidades, inflamación articular y cierta rigidez de las articulaciones afectadas. Las áreas más frecuentemente comprometidas son las rodillas, la columna vertebral (cervical, lumbar), las caderas y las manos. 

La artrosis de las manos es frecuente en la mujer, sobre todo durante los primeros años de la menopausia, puede ser deformante, y es común que existan antecedentes de este tipo de artrosis en la familia, razón por la cual se dificulta su prevención. Sin embargo, resulta útil evitar las actividades repetitivas o que requieran fuerza, como tejer, coser o estrujar, por ejemplo. Por otro lado, la artrosis de columna lumbar, caderas y rodillas se previene con medidas generales, como mantener un peso adecuado, realizar ejercicio de forma regular y evitar los traumatismos repetidos.

Actualmente, existen medicamentos que mejoran los síntomas de la artrosis y enlentecen su progresión. Para los casos más avanzados, los traumatólogos realizan prótesis articulares o cirugías correctivas logrando excelentes resultados.

Artritis Reumatoidea: la más común de las artritis


Se manifiesta, principalmente, por dolor de predominio matinal, entumecimiento de las manos, rigidez y tumefacción de las articulaciones de muñecas, manos, codos, rodillas, hombros y pies. Su mayor incidencia ocurre alrededor de la menopausia, pero puede aparecer desde la infancia hasta la ancianidad. Es una enfermedad en la que el sistema inmune ataca a los tejidos, fundamentalmente a las articulaciones, pese a que puede afectar a otros órganos como pulmones, piel o corazón.

Si bien no se conoce una causa exacta, existe una clara predisposición genética, además de factores que colaboran en la aparición de esta enfermedad, tal como el tabaquismo, que aumenta 20 veces el riesgo de padecerla.

Es una enfermedad agresiva y capaz de dañar rápidamente las articulaciones si no se trata a tiempo. Ante la sospecha de padecerla o ante la manifestación de alguno de sus síntomas, es imperativo la consulta inmediata a un reumatólogo para realizar los estudios necesarios (análisis, radiografías, ecografías articulares), que permitan establecer el diagnóstico precoz e instaurar un tratamiento temprano. En la actualidad existe una infinidad de tratamientos modernos para la artritis reumatoidea y, pese a no lograrse aún su cura, es posible detener la enfermedad y conservar capacidad funcional y adecuada calidad de vida. 


Las mujeres que están atravesando la etapa de la menopausia deben estar atentas a la aparición de síntomas articulares y consultar precozmente para obtener un diagnóstico específico y un tratamiento adecuado. La prevención es la medida más eficaz y económica de mantener la salud.

 #ConsejoDeSalud: así como se tiene incorporada la realización rutinaria de análisis de colesterol y glucemia, la mamografía y el Papanicolau, es importante incluir la densitometría ósea como parte del chequeo de salud general, siempre bajo la guía de un reumatólogo.

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