De diferentes tamaños y colores, pueden indicar una posible enfermedad del sistema circulatorio. Desde Sanatorio Allende te contamos todo lo que necesitas saber sobre ellas y sus posibles tratamientos

A veces creemos que la aparición de las várices y las arañitas se deben a que estamos cursando cierta edad. Sin embargo, cada vez es más común que aparezcan en mujeres de entre 20 y 60 años. Esto se debe a que existen ciertos factores de riesgos que influyen en su aparición como la genética, los cambios hormonales (pubertad y embarazo), el sedentarismo y la obesidad.
Las várices son venas dilatadas y ondulantes debido a un aumento en la presión del sistema venoso. Ellas pueden tener diferentes tamaños. Las arañitas son un tipo de várices que, a diferencias de las primeras, son superficiales pudiendo ser de dos colores: azules (4 mm – venas reticulares) o coloradas (2 mm – telangiectasias). Si bien pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, generalmente aparecen en las piernas.
Ambas no sólo son un problema estético, sino que también pueden indicar una posible enfermedad del sistema circulatorio. La insuficiencia venosa puede causar síntomas y signos como pesadez, hinchazón, calambres, picazón y oscurecimiento de la piel.
 
Aunque cualquier época es buena para tratar las venas y las arañitas, los mejores meses son entre abril y noviembre, momento en el cual los pacientes experimentan menor sintomatología y exposición al sol. La elección del tratamiento más adecuado dependerá de una serie de agentes tales como: la edad del paciente, el tipo de venas y arañitas, la localización de las mismas, el tipo de piel y la presencia de algún factor de riesgo.
Entre las alternativas terapéuticas, y mínimamente invasivas que se encargan de tratar la vena, se encuentran: tratamiento láser endovascular, láser transcutáneo y escleroterapia. El primero de ellos consiste en introducir la fibra láser y cauterizar la vena por dentro sin dejar cicatrices. El tratamiento de láser transcutáneo se aplica a otros tipos de várices como las arañitas, y consiste en su cauterización a partir del calentamiento que se ejerce en el vaso produciendo su oclusión (cierre). A estas dos opciones con láser se suma la escleroterapia que permite tratar las arañitas colocándoles una medicación que las cierra y hace que desaparezcan. Es decir, se inyecta microgotas de una sustancia, en forma progresiva y paulativa, haciendo que la vena se pegue y desaparezca. Lo importante de este método es que, previo a inyectar el líquido se realiza un mapeo de la pierna del paciente con el fin de seleccionar el lugar más adecuado para realizar la inyección.
Estos procedimientos son ambulatorios y, luego de unas horas de reposo, el paciente puede volver a su vida normal. Asimismo, es necesario que el paciente tenga en cuenta una serie de cuidados como no realizar ejercicios durante 24 horas, abstenerse de tomar sol por 4 días y utilizar vendas o medias descanso por 48 hs.
 
Derribando mitos 
Cuantas veces hemos escuchado frases que nos generan temor a la aparición de várices y arañitas en las piernas. Conocer e informarse correctamente ayuda a eliminar las falsas creencias, algunas de ellas son:
 
  • “Las arañitas y las várices son lo mismo.” Si bien ambas son producto de una insuficiencia venosa, las arañitas son un tipo de várices. Mientras las primeras pueden ser azules o coloradas y localizarse debajo de la superficie de la piel, las várices presentan relieve.
  • “Cruzar las piernas mientras estando sentada produce várices.” No existe una comprobación científica de la relación causa-efecto entre la actividad de cruzar las piernas y la aparición de las várices.
  • “Las várices son siempre visibles.” No necesariamente, debido a que en algunos casos se puede tener insuficiencia venosa sin tener várices visibles en la pierna.
  • “Hacer ejercicios empeora las várices.” Tonificar los músculos de las piernas no sólo no empeora las várices sino que además mejora la circulación venosa de las piernas. Sin embargo, los ejercicios de alto impacto, como correr, agravan los síntomas y provoca la aparición de várices.
En Sanatorio Allende contamos con un equipo de profesionales que pone a disposición de sus pacientes un servicio de calidad para la atención y tratamiento de várices y arañitas. Por eso, ante la presencia de algunas de ellas o al manifestar alguno de los síntomas, es necesario recurrir a un médico flebólogo que no sólo pueda responder a las dudas sino que también indique el tratamiento más adecuado según cada caso.

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