Se trata de una de las condiciones más frecuentes durante la etapa gestacional. Conocé cómo puede influir en el recién nacido y en quiénes existe mayor posibilidad de que se presente. 
Los desórdenes vinculados a la hipertensión se ubican como una de las complicaciones médicas más usuales durante el embarazo. La hipertensión gestacional (HTG), también denominada hipertensión inducida por el embarazo, se trata de una complicación habitual en esta etapa y, tal vez, una de las que mayor repercusión desfavorable ejercen sobre el bebé y la mamá, y puede provocar diversas y hasta graves complicaciones para ambos.
De acuerdo con lo publicado por la Organización Mundial de la Salud, se constituye como la tercera causa de muerte materna en el mundo, luego de las hemorragias obstétricas y de las infecciones, y se presenta con una frecuencia que oscila entre el 1,7 y el 38 por ciento de los embarazos.
En el caso de las mujeres embarazadas, llegar al diagnóstico de hipertensión gestacional es sencillo: es necesario realizar dos mediciones de presión arterial separadas por un período de seis horas y, en ambas, el resultado deberá ser igual o superior a 140/90.
La HTG suele presentarse en embarazos que superen las 20 semanas, es decir los cuatro o cinco meses. Si bien existen numerosas teorías respecto de por qué se produce la hipertensión inducida por el embarazo, la principal apunta a un defecto en la formación de la placenta. Esto desencadenaría un defecto hemodinámico, que genera un aumento de la presión materna y una disminución de la llegada de sangre/oxígeno adecuados al bebé con la consiguiente alteración del crecimiento intrauterino y, en casos severos, su fallecimiento.
La hipertensión se ubica entre las complicaciones médicas más usuales durante la gestación. (Sanatorio Allende). 
¿Quiénes tienen mayor riesgo de padecerla? 
Mamás primerizas; mujeres cuyas hermanas y madres tuvieron HTG; futuras mamás con embarazo gemelar; menores a 20 años o mayores de 40; aquellas con presión arterial alta o enfermedad renal previa al embarazo; con sobrepeso o índice de masa corporal mayor a 35; mujeres que ya presentaron HTG o sus complicaciones en embarazos previos, y aquellas que padecen diabetes asociada, trombofilias o alteración en la coagulación de la sangre.
La hipertensión gestacional puede o no producir síntomas, dependiendo del grado en el que se presente. Si las cifras tensionales son elevadas, por ejemplo, mayores a 150/100 y no han sido advertidas, los síntomas pueden ayudar a detectarla. Dolor de cabeza y de cuello, zumbidos en los oídos, visión borrosa, molestias en la boca del estómago y dolor en la región derecha del abdomen (región hepática) suelen ser signos propios de esta afección.
Los síntomas frecuentes son: dolor de cabeza y cuello, zumbidos en los oídos, visión borrosa, molestias en la boca del estómago y dolor en la región hepática. (Sanatorio Allende) 
Si la mamá presenta alguno de estos síntomas, deberá medirse la tensión arterial rápidamente y recurrir de forma inmediata a un centro de salud para controlarla y tratarla si el registro fuera igual o mayor a 140/90.  
En cuanto a los recién nacidos, esta afección se relaciona con ciertas complicaciones, tales como escasa oxigenación al nacer o hipoxia, partos prematuros (nacimientos ocurridos antes de la semana 37 de embarazo), bajo peso en el bebé (menos de 2,5 kilos) y restricción del crecimiento intraútero (bebés pequeños en relación con su edad gestacional).
La preclampsia es una de las complicaciones más severas vinculadas a la hipertensión gestacional. En estos casos, además de la presión arterial alta, se ve afectada la funcionalidad de algunos órganos, tales como el riñón o el hígado. Si este cuadro avanza, puede convertirse en eclampsia, la cual puede causar convulsiones, o en síndrome de Hellp, con los que se agravan los problemas en el hígado y en la sangre.
Dado que no existe una forma efectiva de evitar la enfermedad, se requiere mantener un adecuado control prenatal para detectar a aquellas madres con riesgo de padecer hipertensión gestacional. El pilar del tratamiento se basa, fundamentalmente, en dichos controles de acuerdo con si el grado de hipertensión es leve, moderado o severo. El profesional médico realizará exámenes de laboratorio completo, ecografías seriadas (control de peso y doppler), revisiones de vitalidad fetal (monitoreos fetales, controles de movimientos) y administración de medicación hipotensora según la gravedad del caso. Una vez detectada la HTG, es necesario acudir a un centro de salud de segundo o tercer nivel, es decir, con unidades de neonatología (incubadoras) por la posibilidad de parto prematuro.
Es conveniente realizarse los controles en el tiempo y la forma indicada por el médico de cabecera, para tener un embarazo saludable. (Sanatorio Allende)  
Para tener un embarazo saludable, deben realizarse los controles en el tiempo y en la forma indicados por el médico de cabecera, lo cual permitirá detectar precozmente esta u otras enfermedades gestacionales. Si bien, finalizado el embarazo, suelen normalizarse las cifras tensionales, es importante continuar controlando la presión arterial hasta un mes posterior al parto en casos severos.
Tratar las complicaciones de la hipertensión gestacional en la madre es el resultado de haber llegado tarde. Es necesario detectar a las pacientes de riesgo poniendo especial interés en los factores predisponentes y brindando una adecuada información sobre las complicaciones que representa esta enfermedad sobre la madre y sobre el bebé.

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