Pese a que es una enfermedad poco conocida, la trombosis venosa se constituye, luego del infarto agudo de miocardio y del accidente cerebro vascular, en la tercera enfermedad vascular más frecuente dentro de este grupo.

Esta afección se produce por la presencia de un coágulo dentro de una vena que, si bien puede afectar a cualquier parte del cuerpo, frecuentemente ocurre en los miembros inferiores.

Las trombosis venosas pueden obstruir tanto al sistema venoso superficial o profundo, siendo este último de mayor riesgo y complejidad para su tratamiento. La gravedad de esta enfermedad se incrementa cuando se produce un desprendimiento de una porción del coágulo, el cual viaja por el torrente sanguíneo hasta impactar en una vena de menor calibre que el diámetro que éste tiene, produciéndose una embolia. Habitualmente, sucede en los pulmones causando falta de aire, dolor torácico, (principalmente a los costados), palpitaciones y hasta síntomas más severos como tensión arterial baja o síncope. Frente a estos síntomas, es importante una consulta de forma urgente al Servicio de Guardia del centro de salud más cercano.

Considerando las dificultades asociadas a esta enfermedad, el diagnóstico temprano y preciso resulta de gran importancia.

Por su parte, los síntomas de la trombosis venosa en extremidades, los cuales pueden iniciarse bruscamente o progresar día a día, se caracterizan por dolor (generalmente con origen en la pantorrilla), hinchazón que no cede con el reposo, sensación de calor en la zona afectada, cambio en el color de la pierna o evidente enrojecimiento, y calambres.

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Existen situaciones que predisponen esta enfermedad, tales como viajes de larga duración (los que superan las 4Hs. de vuelo), inmovilización prolongada, utilización de férula o yeso, cirugías (principalmente las de cadera y rodilla) o tumores, circunstancias que pueden provocar que la circulación de la sangre se vuelva más lenta. Del mismo modo, algunos medicamentos favorecen las trombosis. Es el caso de los estrógenos que se utilizan en los anticonceptivos orales o en las terapias de reemplazo hormonal, los cuales “hiperestimulan” al sistema de coagulación.

Debido a esto, si el médico ginecólogo prescribe medicamentos con estrógenos, ya sea como método anticonceptivo o por otra situación clínica, es importante informar la presencia de várices, si algún miembro directo de la familia ha presentado trombosis o si existieron episodios previos de esta enfermedad, ya que en ese caso no sería la medicación más apropiada. 

Cabe destacar que esto no sucede en todos los casos, ya que a cada situación de las anteriormente mencionadas se suman otros factores de riesgo que pueden incrementar la probabilidad de que ocurra una trombosis venosa, tales como la obesidad o el hábito de fumar. Actualmente, esta enfermedad es considerada una afección cuya causa es multifactorial, es decir, a la inmovilización en un paciente se suma, por ejemplo, el consumo de anticonceptivos, o un paciente que realiza un viaje prolongado y tiene, además, varices y es fumador.

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Existen alteraciones de la coagulación que pueden ser hereditarias o adquiridas, las cuales favorecen el desarrollo de las trombosis. Para la detección de dichas alteraciones se requieren estudios especializados y de alta complejidad.

El tratamiento de esta enfermedad se basa en la utilización de anticoagulantes con el objetivo de intentar disolver el coágulo formado y evitar que la trombosis se extienda o progrese. En los últimos cinco años se han desarrollado nuevos anticoagulantes, denominados directos, los cuales facilitaron el tratamiento de esta enfermedad al no requerir una monitorización tan frecuente como lo obligaban los anticoagulantes tradicionales o cumarínicos.

Cuanto antes se inicie el tratamiento más efectivo resulta ser. 

Actualmente, existen diferentes tipos de anticoagulantes que pueden adaptarse a cada paciente, pese a existir situaciones concretas en las que se recomienda un tipo de anticoagulante frente a otro. El Servicio de Hematología de Sanatorio Allende cuenta con médicos especializados en la detección y tratamiento de la trombosis venosa y de la hemostasia, adaptando cada abordaje a cada caso en particular.

Lo más importante de esta enfermedad es la prevención: la medida más significativa para protegerse de ella es conocer los factores predisponentes y los síntomas para saber si nos encontramos en riesgo.

Servicio de Hematología - Sanatorio Allende


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