El cáncer de cuello uterino es uno de los cánceres con mayor posibilidad de prevención, pero en sus primeras etapas no suele presentar síntomas. Por eso, los controles ginecológicos periódicos, el Papanicolaou (PAP), la colposcopía, el test de HPV y la detección temprana son fundamentales para prevenir la enfermedad y reducir riesgos.

Cada 26 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, una fecha que busca generar conciencia sobre los controles ginecológicos y la detección temprana como principales herramientas de prevención. A pesar de que existen herramientas eficaces para prevenirlo, muchas mujeres no realizan sus controles de manera periódica, en muchos casos porque no presentan síntomas o por la rutina diaria.

Uno de los principales desafíos de esta enfermedad es que en sus etapas iniciales suele ser silenciosa. Es decir, puede desarrollarse sin generar molestias ni señales de alerta, por lo que el control ginecológico anual cumple un rol fundamental en la detección temprana de lesiones.

El Papanicolaou y la colposcopía son estudios fundamentales para la prevención.

HPV y cáncer de cuello uterino

Más del 90% de los casos de cáncer de cuello uterino están relacionados con el Virus del Papiloma Humano (HPV), una infección muy frecuente que se transmite por contacto sexual. En la mayoría de los casos el organismo elimina el virus de manera natural, pero en algunas personas puede persistir y generar lesiones en el cuello del útero que, con el tiempo, pueden evolucionar a cáncer si no se detectan a tiempo.

En este sentido, la doctora Verónica Rodríguez, especialista en tocoginecología de la Unidad Mujer Sede Cerro, explica que “el principal problema es que en sus etapas iniciales esta enfermedad no suele presentar síntomas, por eso el control ginecológico periódico es fundamental para la detección temprana”. Por su parte, la doctora Iohana Valfré, también especialista en tocoginecología de la Unidad Mujer Sede Nueva Córdoba, señala que “la mayoría de los diagnósticos en etapas avanzadas se da en mujeres que no realizaron controles de manera regular, cuando en realidad existen herramientas simples para prevenir y detectar la enfermedad a tiempo”.

Por qué es importante no postergar los controles

Uno de los motivos más frecuentes por los que las mujeres no realizan los controles ginecológicos es la falta de tiempo o la postergación por la rutina diaria. El trabajo, la familia y las responsabilidades hacen que muchas veces el cuidado de la salud quede en segundo plano.

Sin embargo, los especialistas advierten que no hay que esperar a tener síntomas para consultar, ya que en este tipo de cáncer las lesiones iniciales suelen ser silenciosas. Realizar un control ginecológico una vez al año puede hacer una gran diferencia, ya que permite detectar lesiones tempranas y tratarlas antes de que la enfermedad avance.

“El control ginecológico anual, el Papanicolaou y la colposcopía son estudios simples y fundamentales para la prevención. Detectar una lesión a tiempo permite tratamientos mucho más simples y con mejores resultados”, agregan las especialistas.

Campaña de prevención y concientización

En el marco del Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, el Sanatorio Allende lleva adelante una campaña de concientización para promover los controles ginecológicos y la detección temprana, recordando que la prevención y el chequeo anual siguen siendo las herramientas más importantes para reducir el riesgo de desarrollar esta enfermedad.

A través de la Unidad Mujer, la institución promueve el acceso a controles ginecológicos periódicos y estudios de prevención, con el objetivo de facilitar la detección temprana y el seguimiento de cada paciente según su edad y sus antecedentes.

La prevención como herramienta principal

El cáncer de cuello uterino es una enfermedad que puede prevenirse y detectarse a tiempo. Por eso, los controles ginecológicos periódicos, la realización del PAP, la colposcopía, la vacunación contra el HPV como prevención primaria y el test de HPV como herramienta en la detección de las lesiones precursoras de cáncer; son fundamentales para el cuidado de la salud.

El mensaje de los especialistas es claro: no esperar a tener síntomas y realizar el control ginecológico al menos una vez al año puede hacer una gran diferencia en la prevención y la detección temprana.

 


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