Según los datos publicados por la Organización Mundial de la Salud, los accidentes cerebrovasculares (ACV) constituyen la segunda causa de muerte en el mundo. Teniendo en cuenta esta estadística, es fundamental conocer y recordar que el tiempo es un factor determinante ante la presencia de estos tipos de cuadros.

Si bien el mayor beneficio se obtiene al tratar un ACV dentro de los 90 minutos de iniciados los síntomas, en la actualidad la ventana terapéutica se está extendiendo a cuatro o cinco horas e, incluso, en algunos casos, hasta 24 horas.

La atención inmediata en centros capacitados resulta fundamental para prevenir y evitar secuelas. Si el ACV logra ser diagnosticado tempranamente, las opciones que se presentan como tratamientos logran ser efectivas en un alto porcentaje de casos.

¿Cómo identificar un ACV?

  • Pérdida de fuerza de un lado del cuerpo
  • Problemas de coordinación y equilibrio
  • Alteración en el campo visual (visión doble o borrosa)
  • Dificultad para hablar o pérdida del habla
  • Dolor de cabeza intenso y repentino
  • Debilidad o trastorno de la sensibilidad
  • Confusión mental

 

Existe un método que permite evaluar si alguien que se encuentra con nosotros está sufriendo un ACV. Este test, denominado FAST, recibe el nombre por sus siglas en inglés de las palabras "cara", "brazos", "habla" y "tiempo", los cuales deben ser considerados al momento de realizar la valoración siguiendo estos pasos:

1-Cara: solicitarle a la persona que sonría. La sonrisa debe ser simétrica, es decir, debe poder hacerlo con ambos lados de la cara.

2-Brazos: indicarle que levante ambos brazos y con los ojos cerrados.

3-Habla: pedirle que diga su nombre o repita una oración simple, pero coherente.

4-Tiempo: si existe dificultad para ejecutar algunas de las indicaciones mencionadas debemos acudir a un centro médico de forma inmediata.

El manejo a tiempo de un cuadro de ACV permite restablecer la circulación cerebral y las funciones neurológicas en pocas horas, logrando que el paciente retome más rápidamente su vida con normalidad y disminuyendo el tiempo de internación y rehabilitación de forma significativa.

El ACV es una de las principales causas de discapacidad y mortalidad en el mundo. Detectarlo a tiempo es fundamental.

¿Cómo es el tratamiento de un ACV?

Cuando un paciente ingresa al servicio de Guardia Central con un cuadro de ataque cerebrovascular, se constatan sus signos vitales y se realizan estudios clave, tales como un examen neurológico inicial aplicando la escala de NIHSS (Escala de ACV del Instituto de Salud Nacional–EEUU), análisis de sangre y electrocardiograma.

Posteriormente, es trasladado a Diagnóstico por Imágenes para realizar una Resonancia Magnética con un protocolo específicamente diseñado para ACV. Este método diagnóstico es rápido y brinda información completa sobre la extensión de la lesión y el compromiso de las arterias que irrigan el cerebro.

identificar un ACV

Foto: Depositphotos

En los casos en los que no es posible realizar una resonancia debido a las condiciones del paciente, se efectúa una Tomografía Axial Computada de cráneo. Confirmado el ACV isquémico, el equipo médico analizará la posibilidad de aplicar algunas de las técnicas de reperfusión, con el fin de reactivar la circulación de sangre en el cerebro. Entre ellas, se encuentra la trombolisis (destrucción o remoción de un coágulo de sangre) intraarterial, endovenosa o con aspiración.

En caso de optar por una trombolisis endovenosa, el paciente comienza el tratamiento en el mismo resonador o tomógrafo. Si se decide realizar una trombolisis intraarterial o trombectomía, el paciente es trasladado a la sala de Hemodinamia, donde se completa el procedimiento realizando una angiografía.

La posibilidad de contar con tecnología de avanzada para la aplicación de técnicas de reperfusión en casos de ACV isquémico posibilita que, en promedio, los pacientes sean dados de alta a las 72 horas de presentado el cuadro con un mínimo o nulo déficit.

En Sanatorio Allende contamos con una Unidad de Ataque Cerebrovascular la cual cuenta con distintos factores claves tales como equipamientos de última generación, profesionales experimentados e investigación, para el tratamiento de los pacientes que padecen un ACV y el acompañamiento de sus familiares.

Esto permite el más rápido diagnóstico y mejor tratamiento disponible en la actualidad considerando los distintos y complejos tipos de ACV, tratando también patologías que pueden, o no, derivar del ACV (por ejemplo, insuficiencia respiratoria, embolias pulmonares, trastornos de coagulación, insuficiencia cardíaca o renal, entre otras).

Los profesionales que forman parte de la Unidad de ACV están altamente capacitados en áreas específicas como neurología, neurocirugía, cuidados neurointensivos, cirugía vascular, terapia intensiva, entre otras.

Unidad de Stroke de Sanatorio Allende


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