Una de las alteraciones más frecuentes que comienza o se detecta por primera vez durante el embarazo es la diabetes gestacional, la cual se produce por una intolerancia a los hidratos de carbono.

A diferencia de los otros tipos de diabetes, la gestacional no es provocada por la carencia de insulina, sino por el efecto que las hormonas causan en el organismo, condición denominada resistencia a la insulina. Dicha resistencia se presenta, en general, a partir de la semana 20 de gestación, con una marcada acentuación durante la semana 26 y 32, principalmente. La respuesta normal ante esta situación es un aumento de la secreción de insulina. Cuando esto no ocurre se produce la diabetes gestacional.

¿Quiénes pueden presentar diabetes gestacional?

Todas las embarazadas pueden desarrollar diabetes gestacional, pese a no presentar factores de riesgo. Por esta razón, es necesario que todas las mujeres que se encuentren cursando una gestación se realicen los controles adecuados. Los principales factores de riesgo son:

  • Diabetes gestacional previa, es decir, si se ha presentado en embarazos anteriores.
  • Ser mayor de 30 años
  • Antecedentes familiares de diabetes.
  • Obesidad y sobrepeso Resistencia a la insulina.
  • Antecedentes de abortos o muertes perinatales inexplicadas
  • Síndrome de ovario poliquístico (trastorno hormonal que provoca un aumento del tamaño de los ovarios y quistes en sus bordes)
  • Antecedentes de hipertensión

diabetes gestacional

 

 ¿Cómo se diagnostica? 

El diagnóstico se realiza mediante una prueba oral de tolerancia a la glucosa (POTG,) en las que se mide la glucemia (glucosa en sangre) en ayunas. La misma consiste en ingerir 75 grs. de glucosa y 2 Hs. posteriores vuelve a realizarse la medición a través de una extracción de sangre.

Dichas pruebas se solicitan en dos oportunidades durante la gestación: una de ellas entre la semana 24 y 28, y la otra entre la semana 31 y 34. Sin embargo, de acuerdo al criterio médico y a los valores de glucemias durante los controles de rutina, estos estudios pueden ser solicitados en cualquier momento del embarazo.

 ¿Cuál es el tratamiento?

Las mujeres con diabetes pregestacional, es decir, aquellas que ya tienen el diagnóstico de diabetes de forma previa al embarazo deben realizar una observación continua de ellas mismas y del bebé durante toda esta etapa. Se sugiere que los controles se realicen cada quince días hasta la semana 30 y luego de forma semanal hasta finalizar el embarazo.

El tratamiento se sustenta en ciertos pilares fundamentales:

  • Alimentación saludable: siempre debe ser guiada por nutricionistas y no sólo debe basarse en una disminución de los hidratos de carbonos, sino asegurar que los nutrientes se consuman en calidad y cantidad suficiente, tanto para la mamá como para el bebé. El plan alimentario es fundamental para cumplir con el objetivo principal de un aumento de peso adecuado, incluyendo variedad de frutas y verduras, lácteos descremados y carnes magras, y disminuyendo el consumo de gaseosas, harinas y golosinas.
  • Actividad física: el beneficio está relacionado a la capacidad que tiene el ejercicio de reducir la resistencia insulínica. Los ejercicios más aconsejables son los que activan la mitad superior del cuerpo, ya que no producen contracciones uterinas.
  • Controles de glucemias: se recomienda realizarlos en diferentes horarios, comenzando con tres controles diarios y ajustando dicha cantidad y periodicidad de acuerdo a la necesidad del tratamiento. En los casos en los que no haya sido posible alcanzar los objetivos de glucemia cumpliendo el plan alimentario y realizando actividad física para disminuir el azúcar en sangre, puede ser necesario el uso de insulina, siendo esta la única medicación aceptada durante el embarazo.

¿Representa algún riesgo para el bebé?

Las complicaciones que pueden presentarse son directamente proporcionales a los controles de glucemias maternas y a la etapa del embarazo en la cual se realice el diagnóstico.

Afortunadamente, las malformaciones congénitas por diabetes gestacional son muy poco usuales. Lo más frecuente es la denominada macrosomía (bebes con un peso mayor a 4 Kg., lo cual puede dificultar el parto) y la hipoglucemia neonatal (baja de glucosa en sangre).

 

diabetes gestacional

¿Qué riesgos existen para la mamá?

El riesgo materno es prácticamente nulo y, en la mayoría de los casos, la diabetes desaparece al nacer el bebé. Esta situación no anula la importancia de realizar un control posparto con una reclasificación, la cual consiste en solicitar una nueva prueba oral de tolerancia a la glucosa a las seis semanas posteriores al nacimiento del bebé. Si bien existe mayor probabilidad de que la mamá presente diabetes gestacional en un próximo embarazo, si los controles metabólicos se realizan de forma adecuada el pronóstico es muy bueno.

En todos los casos, las mamás deben ser controladas y guiadas por un equipo interdisciplinario en el que participen obstetras, diabetólogos y nutricionista para un adecuado seguimiento y tratamiento. En pacientes que presentan factores de riesgo que aumentan la posibilidad de diabetes gestacional y en aquellas mujeres diabéticas ya diagnosticadas es ideal un embarazo planificado, lo cual implica una consulta médica y exámenes de rutina de forma previa al embarazo. A través de ello se intenta lograr el mejor estado de salud posible de la futura mamá a fin de alcanzar el embarazo en las mejores condiciones.

Se deberán prevenir, diagnosticar y tratar las afecciones que puedan obstaculizar la futura gestación, evitándolas o disminuyendo su impacto en la medida de lo posible.

 

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