Cuando se acercan las festividades, todos comenzamos a pensar qué vamos a servir en la mesa navideña y de fin de año. Planificamos, imaginamos y elaboramos platos que no comemos frecuentemente con el fin de agasajar a nuestros seres queridos y compartir una noche especial.
Desde Sanatorio Allende te contamos nuestras recomendaciones para comer sin culpa, rico, variado y valorando el momento placentero de estos encuentros.

Lo primero es el disfrute
En familia, con amigos o como elijamos, el foco central debe ser el encuentro, el agradecimiento y los buenos deseos para el año próximo, ubicando a la cena en el espacio que debe ocupar: importante desde ya, pero no en un rol protagónico.

Una despedida de año sin excesos
Disfrutar no es sinónimo de “comer hasta explotar'', es decir, en cantidades excesivas. Respetar los límites del cuerpo y reconocer señales internas de saciedad es la clave para disfrutar los alimentos.

Comer sin llegar a sentirnos mal (extremadamente saciados), nos posibilitará mantener el bienestar durante todo el encuentro y en el post también.

Para lograrlo, algunos de los aspectos importantes a tener en cuenta son los momentos de comida previos a la cena de fin de año.
Evitar ayunos innecesarios o periodos de tiempo prolongados sin comer antes o después de las fiestas.

Sobre todo la merienda, que frecuentemente salteamos porque estamos envueltos en los preparativos previos.

Sería bueno no llegar con hambre desmedido a la cena para evitar excedernos demasiado. Cuando tenemos mucha hambre es más difícil escuchar las señales internas de saciedad y es más probable que comamos apurados sin registrar, lo que hace que nos demos cuenta tarde de que ya estamos muy llenos.

Es recomendable servirse en un plato lo que uno va a comer, evitando el famoso “picoteo”, que hace que perdamos dimensión de las cantidades consumidas.

Nuevas experiencias en nuestro paladar
Siempre nos encontramos ante la posibilidad de probar alimentos o platos nuevos. Debemos intentar que las frutas y verduras no queden olvidadas o como simples acompañamientos, sino que ocupen un papel importante en la mesa navideña y de fin de año.

Los platos clásicos o tradicionales de cada familia tienen un sentido especial, están cargados de costumbres y forman parte de los rituales y la mística de cada mesa. Por esta razón, la propuesta nunca será sacarlos o cambiarlos drásticamente, sino reinventarlos y buscar nuevos acompañamientos. El desafío es lograr que los ingredientes protagónicos sean “alimentos de verdad” como frutas, verduras, legumbres o frutos secos, logrando ofrecer mayor variedad en la mesa.

Algunas preparaciones para la cena de fin de año podrían ser:

  • Entradas: picadas que incluyan verduras en sus diferentes formatos. Frescas, conservas, encurtidos, escabeches, untables de zanahoria o de legumbres, como hummus de garbanzos.
  • Platos principales: incluir varias opciones con vegetales, diferentes combinaciones de verduras salteadas, torre de panqueques con vegetales, mix de ensaladas, animándonos a combinar sabores (dulce, salado, agridulce, verduras con frutas). Agregar en la parrilla verduras asadas, que luego pueden servirse con un buen pesto o rellenas, como los infaltables morrones con queso y huevo.
  • Postres: ensalada de frutas, frutas bañadas con un buen chocolate (preferentemente 70% cacao o más) , brochets de frutas, la famosa mesa dulce con las clásicas uvas y otras frutas cortadas, frutos secos, entre otras opciones.


¿Y qué hacemos en el post fiestas?

Es frecuente pensar que si nos excedimos con las comidas, al otro día hay que compensar. Esto puede ser peligroso, al igual que migrar de dieta en dieta, comenzarlas el lunes y terminarlas el martes, realizar ayunos prolongados o seguir dietas de moda sin supervisión ni acompañamiento.

En el post fiestas debemos intentar volver a una alimentación habitual y variada / Sanatorio Allende.

Los extremos, tanto el exceso como la restricción, nos llevan a sentimientos extremos como la culpa o el hartazgo. Es por eso que debemos intentar volver a una alimentación habitual, variada, y pensando que cada día es una nueva oportunidad para comer mejor.

Es importante regresar al orden de las cuatro comidas diarias y variadas, incluyendo frutas y verduras y procurando una buena hidratación.

Lic. Antequera ElenaMP 3748, Lic. Marianella RomaMP 3508Lic. Fernandez NataliaMP 3933,
Servicio de nutrición del Sanatorio Allende


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