La talla baja no es una enfermedad y contamos con el equipo médico para explicarlo. / Sanatorio Allende

Cuando el niño tiene talla baja, quiere decir que su estatura es menor en comparación a otros de su misma edad. Esto se convierte en una preocupación para los padres y es una de las consultas más frecuentes en pediatría. El crecimiento y el desarrollo de los más pequeños son procesos complejos que, si bien están condicionados genéticamente y dependen de la herencia, la preponderancia de otros factores puede llegar a influir, en la talla y el inicio de la pubertad de los padres, la alimentación, las emociones y enfermedades relacionadas.

Durante su infancia, el niño no crece al mismo ritmo ni con la misma velocidad. De hecho, en los primeros dos años de vida y en la pubertad su crecimiento es más rápido.

Se entiende por talla baja a una disminución de la velocidad de crecimiento. Esta expresión se aplica en aquellos niños cuya estatura, al trazar una gráfica de crecimiento en el consultorio del pediatra clínico, está por debajo de la media (percentil 50), y por ende, es menor en comparación a otros chicos de su edad. Esto quiere decir que, cuanto mayor es el número de percentil (por encima de 50), más grande es el niño y, por el contrario, si el número es menor (por debajo de 50), su tamaño también lo será.

La gráfica de crecimiento se utiliza para mostrar la manera en que un niño ocupa un carril en esta tabla que nos muestra su crecimiento de acuerdo a la edad, sexo y estatura.

Por ello, es de suma importancia que el médico explique y muestre a los padres la tabla de crecimiento. Esto se debe a que si llegáramos a observar que este niño baja de este carril, por ejemplo a una línea inferior a la que iba, esto ya es un llamado de atención para ver qué pasó con su crecimiento, debido a que el gráfico muestra que ha descendido.

Un gran número de niños de talla baja no presenta enfermedades que acompañan a este problema, son en general niños sanos, por lo tanto es muy importante estar alerta a su crecimiento porque puede pasar desapercibido con gran facilidad. La talla baja puede estar relacionada a diferentes factores como:

  • "Baja estatura familiar”. En este aspecto se tiene en cuenta la estatura de sus padres. Sin embargo, no se debe considerar como una regla, debido a que puede ocurrir que el niño tenga algún problema que necesite ser solucionado con un tratamiento independiente de la talla de los padres.
  • “Madurador lento”. Niños que no presentan problemas ni ningún tipo de déficit hormonal, solamente crecerán más tarde y harán lo que se llama una pubertad tardía y cuando sean adultos alcanzarán una talla normal.
  • Combinación de patologías o afecciones médicas crónicas como enfermedades cardíacas, asma, enfermedad celíaca, anemia, trastornos óseos, enfermedades renales, hipotiroidismo, entre otras.
  • La existencia de afecciones genéticas que vienen acompañadas de Déficit de Hormona de Crecimiento y Baja Talla como por ejemplo el Síndrome de Russell Silver, Síndrome de Noonan, Síndrome de Down, Síndrome de Turner, entre otros.
  • “Mala nutrición”. Es decir, niños inapetentes en donde se debe atender el cambio de su alimentación para aportarle calidad en los nutrientes durante el período de su crecimiento.
  • “Peso de nacimiento”. Los niños nacidos con menos de 3kg y con más de 35 semanas de gestación son posibles candidatos a tener una baja talla. Estos niños deben ser controlados desde la lactancia hasta los cuatro años, si en este casos no recuperaran la talla relacionándola con la de sus padres, hay que realizar estudios especiales para déficit de hormona de crecimiento y, si fuera necesario, hacer un reemplazo hormonal.

Una vez que el pediatra detecta que el crecimiento del niño no es acorde, relacionándolo con la talla de sus padres, se lo deriva a un profesional en Endocrinología Pediátrica para que realice una Historia clínica minuciosa y estudios más específicos.

Uno de los exámenes físicos detallados que se le hace al paciente es la radiografía de muñeca y mano para ver su edad ósea.

Todo ser humano tiene dos edades: la cronológica y la edad de sus huesos. Cuando existe una talla baja por déficit de hormona de crecimiento o por ejemplo por hipotiroidismo o déficit de mala absorción (enfermedad celíaca), existe un retraso importante de su edad ósea. Mientras el paciente realiza los estudios que le fueron solicitados, se hace lo que se llama velocidad de talla. Esta consiste en obtener una talla por mes durante cuatro meses, sacar un promedio de las mismas y relacionarla con la estatura que debió alcanzar este paciente en un año de su crecimiento de acuerdo a su edad.

La talla baja es más frecuente, y menos tolerada, en el varón que en la mujer. De hecho, psicológicamente afecta el autoestima de los niños, haciendo que adopten determinadas conductas como aislarse de sus pares, ser solitarios y sedentarios.

Es importante tener en cuenta que la talla baja no es una enfermedad, sino que es una manifestación de que algo está pasando. Medirlos en forma periódica es fundamental para evaluar su velocidad de crecimiento, debido a que el conjunto de observaciones ayudará a derivar de manera precoz a los pacientes y mejorar su calidad de vida.