La rinitis alérgica o rinosinusitis representa un trastorno sintomático producto de la inflamación de la cavidad nasal y/o de los senos paranasales. Si bien existen múltiples causas que pueden ocasionarla, el origen alérgico es uno de los de mayor impacto en la población. Generalmente, se produce en individuos genéticamente predispuestos que, tras la exposición reiterada a un alérgeno ambiental, se vuelven sensibles a éste. Una reacción alérgica se produce cuando nuestro organismo emite una respuesta exagerada frente a sustancias que de forma habitual resultan inofensivas.

Estornudos, secreciones nasales (rinorrea), prurito o comezón nasal y ocular, obstrucción nasal y lagrimeo son los síntomas principales y, en algunos pacientes, se presenta tos y carraspera. 

En la mayoría de los casos, estas manifestaciones comprometen la calidad de vida y son motivo de un mal sueño nocturno, lo cual puede derivar en cambios de humor y en el desempeño de las tareas diarias. La Organización Mundial de la Salud sugiere una clasificación de la rinitis alérgica de acuerdo al programa ARIA (Rinitis Alérgica y su Impacto sobre el Asma) que resulta útil tanto para su diagnóstico como para su tratamiento. Conforme a este programa, la rinitis alérgica puede categorizarse de acuerdo a dos criterios: duración y severidad de los síntomas.

rinitis alérgica

En muchas ocasiones se interpreta a los síntomas como “normales”, pese a las molestias que éstos ocasionan, lo cual demora su diagnóstico y atrasa su tratamiento. 

 ¿Qué considerar para un diagnóstico adecuado? Deben contemplarse síntomas y signos clínicos del paciente y, si pudieran identificarse, factores desencadenantes; antecedentes familiares de alergia (como dermatitis, asma, alergia alimentaria, etc.); características ambientales; y respiración bucal casi permanente. La obstrucción nasal en niños podría contribuir al desarrollo de respiración bucal y ocasionar otras consecuencias como paladar ojival, trastornos del sueño y apneas (interrupción de la respiración y sobresaltos al reestablecerse la misma) y protrusión de arcada dentaria.

Actualmente existen métodos no invasivos ni dolorosos para estudiar la rinitis alérgica. Los estudios complementarios útiles para su diagnóstico son:

  • Laboratorio: incluye hemograma (citológico completo de sangre) con especial atención al recuento de eosinófilos (glóbulos blancos que se activan al existir una inflamación alérgica), estudios básicos de inmunidad y estudios marcadores de afección alérgica, dosaje de IgE (inmunoglobulina E) e IgE específicas para alérgenos comunes, y de IgA (uno de los anticuerpos principales del organismo) en las secreciones, cuya disminución o ausencia es frecuente en alérgicos.
  • Diagnóstico por Imágenes: en la mayoría de los pacientes se realizan estudios directos como radiografías de los senos paranasales y de la parte superior de la faringe. En algunas ocasiones puede ser necesario apelar a una tomografía computada.
  • Pruebas Cutáneas: las pruebas cutáneas con alérgenos son las herramientas principales para realizar el diagnóstico causal de la rinitis alérgica. Dichas pruebas determinan la presencia de anticuerpos para un alérgeno. Los aeroalérgenos de mayor importancia son ácaros de polvo doméstico, hongos, epitelios de mascotas, pólenes, árboles y malezas. Este tipo de test puede realizarse a partir de los dos años y sólo un Especialista en Alergia e Inmunología se encuentra capacitado para su correcta realización e interpretación.

rinitis alérgica

Tanto la educación del paciente como la de su familia y el control del medio ambiente para reducir la inhalación de aeroalérgenos, son puntos de gran importancia al momento de abordar la rinitis alérgica. Los tratamientos farmacológicos permiten controlar la inflamación producida por la inhalación de aeroalérgenos y mejorar los síntomas clínicos. Por su parte, la inmunoterapia específica con alérgenos es el único tratamiento que permite actuar sobre la causa de la rinitis alérgica, modulando el sistema inmunológico para frenar su evolución, mejorar la calidad de vida del paciente y evitar la aparición de nuevas sensibilizaciones o de enfermedades comórbidas que pueden acompañar a la rinitis alérgica, tales como asma o conjuntivitis alérgica.

En la mayoría de los casos la rinitis alérgica es controlada sin necesidad de una cirugía, opción reservada sólo cuando los tratamientos no dan resultado, pese a ser los adecuados. 

Los profesionales del Servicio de Alergia e Inmunología del Sanatorio Allende brindan a los pacientes la posibilidad de controlar la Rinitis Crónica, tratar exitosamente los síntomas, modificar de forma favorable su evolución, evitar las complicaciones que pudiera ocasionar y mejorar sustancialmente la calidad de vida del paciente.

¿Resfrío o Rinitis Alérgica? 

Es habitual confundir la alergia con resfríos o estados gripales debido a la similitud de sus síntomas. Diferenciarlos permitirá actuar de forma correcta en cada caso.

 

Servicio de Alergia e Inmunología 


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