De acuerdo a La Asociación Internacional de Alzheimer, se reportan 10 millones de nuevos casos de demencia por año. En ese contexto, especialistas del Servicio de Neurología del Sanatorio Allende destacan la posibilidad de prevenir el Alzheimer como un recurso de alto impacto.

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad  cerebral, que progresivamente afecta la memoria, el razonamiento y -en la evolución- la habilidad para llevar adelante incluso tareas simples como la alimentación, higiene, aseo y vestimenta de manera independiente. Es importante aprender a reconocer cómo diferenciar las dificultades de memoria que pueden darse en el proceso normal de envejecer de los síntomas iníciales de la enfermedad.

Ésta enfermedad neurodegenerativa progresa en estadios que se pueden diferenciar: el estadio preclínico, el estadio temprano o leve, el estadio moderado y el estadio tardío o severo. Estas son algunas características de cada uno de ellos:

  • Estadio preclínico: la persona está libre de síntomas ,pero hay cambios neurodegenerativos en el cerebro que pueden detectarse años antes que aparezcan los típicos problemas de memoria.
  • Estadio inicial, leve o temprano: se detectan problemas incipientes de memoria que no interfiere de manera significativa con la vida diaria de la persona pero progresan y aparecen otras alteraciones cognitivas ,como alteraciones en el lenguaje ,función ejecutiva, orientación ,cambios en el ánimo entre otros síntomas
  • Estadio moderado:  a medida que la enfermedad avanza, lo típico es que la persona pierda progresivamente distintas capacidades de menor a mayor complejidad.
  • Estadio tardío o severo: la persona con esta enfermedad requerirá la asistencia para llevar adelante tareas básicas de la vida diaria. Eventualmente requerirá asistencia completa.

Tener un familiar con esta enfermedad puede incrementar el riesgo pero no necesariamente significa el desarrollo de la enfermedad. Existen dos categorías de genes que pueden influir en el desarrollo de la enfermedad: genes de riesgo y genes determinantes .

Los genes de riesgo aumentan la posibilidad de desarrollar la enfermedad pero no garantizan su padecimiento. En tanto, los genes determinantes, aunque raros y en un bajo porcentaje, corroboran la presencia del desarrollo de la enfermedad.

Actualmente no existe cura para esta enfermedad, sin embargo se están generando nuevos tratamientos que pueden modificar su curso, así como disminuir el impacto de los cambios cognitivos y conductuales” explica la Doctora Magdalena Cáceres, coordinadora de la Unidad de Neurología Cognitiva del Sanatorio Allende. Y añade: “Se ha avanzado mucho en comprender cómo ciertos estilos de vida favorecen un envejecimiento saludable y enlentecer la aparición y progresión de enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer”.

Alzheimer: ¿cuáles son los síntomas tempranos?

Una persona con enfermedad de Alzheimer por las dificultades en mantener una conversación y los problemas en retener nueva información, suele aislarse de reuniones sociales, dejar hobbies o el trabajo. Pueden aparecer cambios repentinos del humor y cambios en el ánimo, sobre todo en situaciones que lo retiran de su zona de confort.

[caption id="attachment_139165" align="alignnone" width="1300"]“Podemos reducir el riesgo de desarrollar demencia incorporando ciertos aspectos claves en el estilo de vida” explica la Doctora Cáceres “Podemos reducir el riesgo de desarrollar demencia incorporando ciertos aspectos claves en el estilo de vida” explica la Doctora Cáceres[/caption]

Uno de los síntomas más frecuentes, especialmente en las etapas tempranas, son los olvidos de información reciente (recordar citas, preguntar varias veces lo mismo, olvido de eventos importantes) o la dependencia exagerada de recordatorios (notas ,agendas etc.). Incluso, se vuelve necesario depender de allegados y/o familiares para recordar tareas que normalmente realizaban por su cuenta.

Otro de los síntomas que se puede presentar es la dificultad creciente en la habilidad para desarrollar un plan de acción o tomar decisiones (como manejo de finanzas , pago de cuentas mensuales). A veces puede ser evidente el desafío que empieza a ser recordar cómo utilizar la computadora o el celular.

A medida que la enfermedad de Alzheimer progresa, con frecuencia la persona puede desorientarse tanto en el tiempo, siendo a veces difícil orientarse en fecha, mes e incluso periodo estacional, así como la desorientación en trayectos que le son habituales y familiares llamada desorientación espacial. Ésta situación se suma a poder experimentar dificultad con el lenguaje, a veces no sabiendo cómo continuar una conversación o no encontrando las palabras ,notando empobrecimiento en la riqueza del vocabulario.

También se vuelve frecuente la pérdida de objetos o bien guardarlos en lugares inusuales y poco pertinentes.

¿Qué sabemos acerca de los factores de riesgo y los factores  de prevención de la Enfermedad de Alzheimer?

En la forma hereditaria existe un claro componente genético. Sin embargo, en la forma más prevalente, se trata de una compleja serie de cambios relacionados a un envejecimiento patológico que involucra la acumulación anormal en el cerebro de ciertas proteínas, combinado con estilo de vida, factores ambientales y genéticos

La edad es un factor de riesgo no modificable, por lo que la prevalencia de la enfermedad se incrementa a medida que envejecemos. Sin embargo, existe creciente evidencia de que hay factores de riesgo modificables que pueden marcar la diferencia.

[caption id="attachment_139166" align="alignnone" width="1300"]Existen ciertos estilos de vida que favorecen un envejecimiento saludable y con él, la posibilidad de enlentecer la progresión de la enfermedad, es una realidad. Existen ciertos estilos de vida que favorecen un envejecimiento saludable y con él, la posibilidad de enlentecer la progresión de la enfermedad, es una realidad.[/caption]

“Podemos reducir el riesgo de desarrollar demencia incorporando ciertos aspectos claves en el estilo de vida” explica la Doctora Cáceres. Y añade: “por ejemplo, la obesidad en la etapa media de la vida es un factor de riesgo modificable ya que afecta al metabolismo y la circulación de quien la presenta de una manera potencialmente riesgosa”.

La presencia de enfermedades tales como depresión crónica, ansiedad y estrés contribuyen al aumento de riesgo de padecer demencia. Por lo que ser consciente de su salud mental y realizar de ser necesario un tratamiento oportuno resulta eficaz a la hora de prevenir .

Otros factores de riesgo asociados son el tabaquismo, el alcoholismo y la alimentación de baja calidad especialmente la que incrementa los productos ultra procesados. Es importante priorizar un estilo alimenticio con alto contenido en omega 3, antioxidantes naturales y abundante agua.

Es necesario tratar condiciones como insomnio o apneas durante el sueño, ya que la alteración de la arquitectura del sueño aumenta la dificultad para consolidar lo aprendido y mantener un buen nivel atencional.

El aislamiento social y la falta de propósito en la vida del adulto mayor son factores de riesgo con evidencia creciente. En ese sentido se vuelve importante fomentar y mantener vínculos sociales, estimulación cognitiva y práctica de hobbies, ya que aseguran favorecen los mecanismos de neuroplasticidad disminuyendo el riesgo de declinación cognitiva.

El ejercicio regular de tipo aeróbico como caminar, trotar, andar en bicicleta o bailar son actividades esenciales para prevenir la declinación cognitiva, aumentando los factores de crecimiento neurotrófico que protegen las estructuras encargadas de la memoria hipocampos .

Doctora Magdalena Cáceres - Servicio de Neurología - Sanatorio Allende


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