La artritis reumatoidea es una enfermedad crónica, progresiva y potencialmente incapacitante. Aunque afecta principalmente a las articulaciones, también puede comprometer otros órganos como pulmones, ojos o el corazón. Las manos y los pies son las partes del cuerpo más afectadas por esta patología. Sus síntomas más frecuentes son: dolor, hinchazón y entumecimiento. Si la inflamación no es detenida de manera precoz puede llegar a producir un daño irremediable en tendones, cartílagos, huesos y ligamentos, constituyendo los primeros pasos hacia la discapacidad física. Por tal motivo, es importante su diagnóstico y tratamiento en etapas tempranas para retardar la evolución de esta dolencia.

Puede comenzar a cualquier edad, aunque se presenta con mayor frecuencia en mujeres mayores de 40 años. En el caso de las personas fumadoras, presentan hasta cuatro veces la probabilidad de padecerla. Si bien no se conoce su causa, no se trataría de una patología hereditaria.

Sus principales síntomas son dolor leve y rigidez sobre todo por la mañana, al pasar largos períodos de reposo y sin movilidad.

La artritis reumatoidea es una condición que no tiene cura y que empeora con el paso del tiempo, por ello diagnosticarla de manera precoz ayuda a evitar su progresión. La clave de su diagnóstico radica fundamentalmente en la sospecha clínica, siendo el médico reumatólogo el más capacitado para detectarla. Esto sucede sobre todo cuando la artritis recién comienza y sus síntomas característicos suelen pasar desapercibidos, considerando a este momento como el ideal para iniciar su tratamiento. Mientras más temprano se obtenga el diagnóstico y se comience con el tratamiento, más rápido se aliviarán los síntomas y mejor serán los resultados a largo plazo, preservando la función corporal del paciente.

Por esta razón, resulta de gran importancia que ante la aparición de algún síntoma se realice una consulta con un profesional médico.

Algunas de las recomendaciones a tener en cuenta para tratar la artritis reumatoidea son:

  • Cuidar los factores de riesgo cardiovasculares.
  • Tener el calendario de vacunación al día.
  • Realizar estudios de osteoporosis.

La medicación indicada para la artritis reumatoidea es aquella que calma los síntomas y la que, además de calmarlos puede frenar la enfermedad. Todos los pacientes deben recibir alguno de los medicamentos que frena la patología, y suelen demorar varias semanas en hacer el efecto buscado. Por esta razón, es común que al paciente se le recete un fármaco para aliviar los síntomas como corticoides o antiinflamatorios. Cuando estos medicamentos hayan producido efecto y frenado la enfermedad se los retirará de manera progresiva.

Los corticoides en bajas dosis, tal como son utilizados en esta patología, provocan pocos efectos adversos, siempre y cuando se usen criteriosamente por el menor tiempo posible.

Con la llegada de la época más fría del año, los síntomas de las enfermedades reumáticas pueden incrementarse, especialmente en el caso de la artritis. Si bien el clima no causa ni empeora la enfermedad, sí influye en el estado general del paciente. El frío y la humedad afectan a las articulaciones porque con ellos suelen aumentar la rigidez y el dolor. Lo mismo sucede cuando la presión atmosférica es muy baja. Desde Sanatorio Allende, contamos con un equipo de profesionales que ponen a disposición de sus pacientes una atención de calidad para el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad.

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