Según la OMS, 3 de cada 10 personas han padecido un ataque de pánico en su vida. Sobre ello, especialistas del Servicio de Salud Mental del Sanatorio Allende, explican cuáles son sus síntomas y en qué situaciones puede presentarse.

Un ataque de pánico se presenta como un momento repentino de miedo, de alta intensidad, que desencadena consecuencias físicas cuando no existe ningún peligro o causa real. Cuando ese episodio se hace presente, el paciente puede sentir que está perdiendo el control, que está teniendo un ataque cardíaco o incluso el pensamiento de morir puede deambular en la cabeza.

Si bien sus causas se desconocen, factores genéticos, altos niveles de estrés, una estructura de personalidad ansiosa, pueden influir en el desarrollo de éste tipo de trastornos psicofísicos.

Dentro del campo de la salud mental, los ataques de pánico constituyen las urgencias subjetivas. Es decir, por más que no exista riesgo de vida, si ocurre que el malestar es tan grande que se necesita la intervención médica de manera urgente.

Los ataques de pánico suelen aparecer sin advertencia previa. Pueden ser ocasionales o con mayor frecuencia. E incluso cuenta con muchas variantes. Sin embargo, éstos episodios suelen contemplar algunos síntomas que los pongan en evidencia.

Algunos de ellos son: sensación de peligro inminente, taquicardia y palpitaciones, escalofríos, náuseas, temblores, falta de aliento, desmayos, sentimientos de irrealidad o desconexión, entre otros.

¿Qué debo hacer ante un ataque de pánico?

Una de las primeras observaciones a la hora de hablar de ataques de pánico es tener en cuenta la diferencia sustancial entre un episodio y un trastorno de pánico. La frecuencia e intensidad de los síntomas nos irá marcando el terreno sobre cómo se encuentra el paciente.

[caption id="attachment_133696" align="alignnone" width="1300"]ataques de panico ansiedad sanatorio allende El ataque de pánico es un momento de crisis. Por lo tanto es muy importante saber que, como toda crisis, es pasajero.[/caption]

A la hora de hablar sobre uno mismo, el ataque de pánico es irreconocible en primera instancia debido a que nada nos dice de antemano que estamos envueltos en un episodio tal. Entonces, ante la aparición de este sentimiento de fatalidad o de desconexión de la realidad, lo primero que hay que pensar es en bajar el ritmo de respiración.

El respirar más lento no sólo ayuda a aliviar la situación, sino también a respirar profundamente para que el ingreso de aire sea mejor y mayor. Si el paciente puede controlar su respiración, evitará una hiperventilación y empeorar otros síntomas.

Para ello se vuelve muy importante mantener la concentración en inhalar y exhalar sintiendo como el aire llena los pulmones y abdomen, para luego expulsarlo lentamente. Para lograr una buena fluidez del aire, la técnica de conteo durante la inhalación y exhalación es de gran ayuda.

Reconocer que estás atravesando un ataque de pánico en lugar de un episodio cardíaco puede ayudarte a recordar que esto es temporal, que pasará y que vas a estar bien.

Cabe aclarar que padecer un ataque de pánico genera un alto grado de malestar y de desagrado. Por lo tanto también constituye una urgencia médica, siendo correcta la asistencia de un profesional de la salud mental si el caso lo amerita.

¿Cómo acompañar a alguien durante un ataque de pánico?

La ansiedad es un síntoma que se encuentra fisiológicamente en nuestro cuerpo. Es decir, cuando el paciente se encuentra ante una situación cotidiana de la vida cómo rendir un examen, realizar una entrevista laboral, el cuerpo genera respuestas ante eso como estrategia para funcionar mejor.

Ante este tipo de situaciones de estrés, el organismo percibe un aumento de cortisol en sangre. Si los mecanismos de nuestro cuerpo para manejar esta hormona se pierden por la frecuencia con la que el cortisol en sangre aumenta, eso termina por generar los síntomas ansiógenos que se mantienen en el tiempo.

Tal caso es muy diferente a cuando hablamos de ansiedad patológica. En este sentido el organismo se encuentra reaccionando de sobre manera a situaciones leves e incluso ante la cero motivación de un impulso reactivo. Éste tipo de ansiedad termina por generar un mayor malestar que ser un motivo de ayuda a un mejor funcionamiento del cuerpo.

El extremo de ésta ansiedad patológica es el ataque de pánico. Por lo tanto, y a la hora de acompañar a una persona que se encuentra padeciendo un episodio de pánico es muy importante reconocer las diferencias entre éste y una crisis de ansiedad. En ésta última, los síntomas son más leves y la idea de fatalidad no se encuentra presente.

Lograr diferenciar los distintos tipos de situaciones nos ayuda a poder comprender mejor por lo que el paciente o la persona está transcurriendo en ese momento

Desde el Servicio de Salud Mental del Sanatorio Allende explican que al acompañar a una persona durante un ataque de pánico es importante tener en cuenta el rol de acompañante y no de ser quién brinde la solución.

“Muchas veces lo que nos sale decir a la hora de intervenir es un “calmate”, “tranquilizate” o “ya se te va pasar” y esto a veces, lejos de llevar a buen destino a la persona que está sufriendo un episodio de pánico, termina por ponerla aún más nerviosa” comentan desde el Servicio y añaden: “Lo importante en esta situación es transmitir que uno está allí acompañando a esa persona, que no se encuentra sola lidiando con esto y, de esa manera, inducir hacia los ejercicios de respiración y toma de consciencia ya explicados”.

La consulta con un especialista de la salud mental siempre es lo óptimo para realizar un diagnóstico de la situación y tratar de conocer los desencadenantes que tienen que ver con el episodio de pánico. Ya sea ante un episodio aislado, el cuál puede generar aún más temor y ansiedad de que esto vuelva a suceder, como también luego de que estos momentos se manifiesten con mayor frecuencia e intensidad. 

Al respecto, el Servicio de Salud Mental del Sanatorio Allende brinda atención psicológica y psiquiátrica a pacientes a través de un abordaje integral que tiene en cuenta aspectos desde lo humano y ético hasta lo científico y tecnológico. 

Servicio de Salud Mental - Sanatorio Allende 


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