El hipotiroidismo es un déficit hormonal de alta prevalencia en la práctica diaria, fácil de tratar y controlable con tratamiento adecuado. El primer paso es acudir al médico endocrinólogo quien podrá orientar al paciente e iniciar la evaluación apropiada.


¿Qué es el hipotiroidismo?

La glándula tiroides forma parte del sistema endocrino y se encuentra situada en la parte anterior del cuello. Es la encargada de producir cantidades suficientes de hormonas tiroideas: T4 (tiroxina) y, en menor proporción, T3 (triiodotironina), las cuales regulan la forma en que el cuerpo usa y almacena energía (metabolismo) y contribuyen al correcto funcionamiento del cerebro, corazón, músculos y otros órganos.

El hipotiroidismo se define como la patología provocada por una insuficiente producción de hormonas tiroideas y de sus efectos a nivel tisular. Representa un desorden endocrino frecuente en la práctica clínica. Su prevalencia es mayor en mujeres y la incidencia aumenta con la edad.

Entre sus causas, se conoce que puede deberse a una afección de la glándula tiroides (hipotiroidismo primario) o ser secundario a alguna enfermedad o tratamiento que afecten a la hipófisis (hipotiroidismo secundario o central). La tiroiditis crónica autoinmune, es la causa más frecuente de hipotiroidismo primario.

hipotiroidismo levotiroxina

Síntomas del hipotiroidismo

Los síntomas de hipotiroidismo son inespecíficos y variables en su presentación. Se relacionan con la severidad y duración de la enfermedad, edad de presentación y sensibilidad individual a la deficiencia de la hormona tiroidea. El fallo de la función tiroidea en general se desarrolla lentamente, por lo que los síntomas pueden manifestarse a lo largo de varios años.

Entre los más frecuentes podemos mencionar:

  • fatiga 
  • somnolencia
  • piel seca
  • intolerancia al frío
  • caída de cabello
  • uñas quebradizas
  • constipación
  • aumento ligero de peso
  • voz ronca
  • disminución de concentración y/o memoria
  • cambios de estado de ánimo
  • irregularidades menstruales.

 

Un porcentaje significativo de pacientes pueden no presentar síntomas.

Al momento de realizar el examen físico podemos encontrar: edemas o “hinchazón” en párpados, piel fría, seca, pálido-amarillenta, pulso lento, aumento de la tensión arterial, bocio (agrandamiento de la glándula tiroidea), entre otros. Cabe destacar que el examen físico puede ser completamente normal.

La confirmación del diagnóstico de hipotiroidismo consiste en la realización de análisis de laboratorio que incluyan la determinación de TSH en sangre que se complementará con la de T4 (tiroxina) y anticuerpos antitiroideos.

Una elevación de la TSH circulante en forma aislada, se denomina Hipotiroidismo Subclínico (T4 normal). Si la TSH alta se acompaña además de una disminución de hormonas tiroideas, se tratará de un Hipotiroidismo clínico o establecido

En el recién nacido es posible detectar hipotiroidismo congénito a partir de una extracción de sangre del talón, realizada dentro de las 48 a 72 horas de vida.

Tratamiento para el hipotiroidismo

Los pacientes con hipotiroidismo clínico deben recibir tratamiento. Hasta el 60% de los casos de hipotiroidismo subclínico pueden normalizar la TSH sin tratamiento, por lo que el mismo debe individualizarse en función de algunos factores tales como la presencia de síntomas compatibles, anticuerpos antitiroideos, embarazo o búsqueda de fertilidad.

El tratamiento consiste en la administración diaria de hormona tiroidea sintética denominada levotiroxina. Sus efectos son idénticos a los de la hormona natural, y la toma correcta revierte los síntomas de hipotiroidismo. El objetivo del tratamiento es alcanzar y mantener el nivel de TSH en el rango normal, utilizando la dosis más baja posible que resulte efectiva para aliviar los síntomas.

La dosis óptima en los adultos depende del peso corporal (entre 1,6 y 1,8 µg/kg peso ideal/día). Deben considerarse factores como la edad, causa del hipotiroidismo, grado de elevación de la TSH, embarazo y antecedentes de enfermedad cardíaca. El tratamiento con la dosis adecuada no provoca efectos secundarios.

 

hipotiroidismo levotiroxina

 

La levotiroxina se absorbe en intestino delgado y requiere de la acidez gástrica, por lo que se recomienda su ingesta entre 30 a 60 minutos antes del desayuno. Deberá evitarse su administración conjunta con ciertos medicamentos o alimentos: colestiramina, inhibidores de la bomba de protones (ej. pantoprazol), hierro, hidróxido de aluminio y/o magnesio, carbonato de calcio, fibras dietéticas, salvado y soja. En estos casos, se aconseja su separación entre 3 y 4 horas de la levotiroxina.

Luego de iniciado el tratamiento, deben monitorearse los niveles de TSH y T4 dentro de las 6 a 8 semanas, pudiendo requerir ajustes adicionales de dosis. El tratamiento generalmente es permanente y, una vez alcanzada la dosis de reemplazo adecuada, se requieren evaluaciones de seguimiento periódicas cada 6 meses o incluso anualmente. Puede que sea necesario adecuar la dosis en determinados momentos de la vida como el embarazo, donde las visitas de control serán más frecuentes.

 

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