Los temblores no se tratan de una condición grave, pero altera significativamente la calidad de vida de las personas que los padecen, afectando el desarrollo de sus actividades sociales.

El temblor es un movimiento muscular rítmico, no intencional, tipo oscilante de una o más partes del cuerpo. Se trata de un movimiento involuntario y más frecuente de lo que se cree. Puede manifestarse en manos, brazos, cabeza, voz, cara tronco y piernas. Sin embargo, la gran mayoría de los temblores ocurren en las manos.

El temblor puede aparecer en personas sanas, pero se asocia -generalmente- a enfermedades neurológicas, o como efecto secundario de alguna sustancia. Diferentes patologías o síndromes neurológicos pueden producirlo, como:

El temblor afecta a hombres y a mujeres por igual, y a cualquier edad. Sin embargo, ocurre con mayor frecuencia en personas mayores o de mediana edad. Si bien, no es amenazante para la vida de la persona, pero puede llegar a afectar la calidad de vida de quien lo padece.

Analizando las causas usualmente se genera en territorios del cerebro que controlan los músculos del cuerpo o áreas particulares como son las manos. Los signos más comunes son:

  • Sacudida rítmica de las manos, brazos, cabeza, piernas, tronco o voz.
  • Dificultad para escribir o dibujar.
  • Problemas para sostener o controlar objetos.

¿Cómo se presentan los temblores?

Algunos temblores pueden aparecer o exacerbarse durante situaciones de estrés o fuertes emociones. También puede presentarse cuando el individuo está físicamente agotado o al realizar determinadas posturas o movimientos. Además, pueden ser ocasional, temporario u ocurrir en forma intermitente.

Según la condición de activación en el que se produce el temblor, puede ser clasificado en:

  • Temblor de reposo (el músculo está relajado).
  • Temblor de acción (al realizar un movimiento de la parte afectada).
  • Temblor postural (cuando la persona mantiene una posición contra la gravedad).
  • Temblor de intención (cuando se realiza un movimiento intencionado hacia un objeto).
  • Temblor tarea específica (como escribir o hablar).
  • Temblor isométrico (ocurre durante una contracción muscular voluntaria).

Para diagnosticar los temblores es necesario realizar diferentes estudios médicos. Durante el examen físico el profesional puede determinar si este ocurre, principalmente, durante una acción o en reposo. Además, la realización de estudios de sangre y orina permiten detectar disfunciones tiroideas, u otras causas metabólicas. Los estudios por imágenes pueden ayudar a determinar si el temblor es secundario a un déficit estructural o degenerativo del sistema nervioso central.

Hasta el momento no existe una cura para la mayoría de los temblores. Sin embargo, el tratamiento apropiado, que depende de un diagnóstico preciso de la causa.

Servicio de Neurología Adultos de Sanatorio Allende.


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